miércoles, 5 de diciembre de 2012
Mio (RedxGreen)
Mío
El aire frio le estaba congelando la cara, pero esta vez no iba a quejarse ni hacer nada al respecto mas que avanzar, con las prisas había salió del gimnasio sin ponerse algo de abrigo siquiera, pero ¿quien podría preocuparse por eso en estos momentos?
No tardó demasiado en llegar a la cueva que Red usaba como casa, ya se conocía el camino de memoria y podía llegar sin problemas. Su mente no dejaba de darle vueltas a lo que había pasado esa mañana.
Había llamado a Red para avisarle de que por no seque tema de la liga iban a estar cerrados todos los gimnasios unos días y que podría pasarlos con el y cuando consiguió que contestase al pokegear no oyó otra cosa que a Gold.
Ese niñato ya le estaba sacando de sus casillas. Green no era celoso pero Gold estaba acumulando todas las papeletas para ganarse su odio, como si no supiese que se moría por ocupar su puesto.
-¿Green?- el nombrado se giro viendo a Red salir de la cueva con Pika al lado- ¡Que sorpresa!
El moreno corrió hacia el abrazándole por el cuello y besándole. Esa era la oportunidad perfecta, tenía que dejarle a Red unas cuantas cosas claras.
Se separo tirando de el hacia la casa-cueva sin atender a los reclamos del maestro pokemon. Cuando estuvieron dentro se giró besándole con algo de brusquedad, en un primer momento Red intento resistirse pero hacia casi un mes que no estaban juntos y… la espera había sido mucha.
Después de unos cuantos segundos ya no era solo el líder de gimnasio quien estaba ansioso, el moreno comenzó a tirar de su camiseta buscando deshacerse de ella. Pero Green tenia las cosas claras y no iba a permitir que fuese tan fácil.
Separo al otro de si tirándole al suelo, justo encima del saco de dormir, parecía que Red iba a soltar alguna queja pero cuando el castaño se tumbo sobre el acallando todo lo que pudiese decir con otro frenético beso, le resto importancia a las palabras.
Aquello más que un beso parecía una lucha entre las bocas de ambos por dominar la situación, lametones, mordiscos, todo valía para ganar esa lucha.
A pesar del frio de la montaña y de la ropa tan fina que ambos llevaban, esta última comenzaba a estorbarles. Las manos de Red se colaron rápidamente por entre la camiseta de Green acariciando su vientre su y cintura disfrutando de la calidez de su piel. Pequeños suspiros se ahogaron en la boca del mayor.
Pronto las manos del líder de gimnasio sujetaron las del otro por encima de su cabeza, a pesar del placentero toque que le proporcionaban no podía olvidar su objetivo principal, y si Red le tocaba, seguramente perdería la compostura muy pronto.
Ambos se separaron jadeantes, la intensidad con la que se besaban no había tardado en robarles el aliento por completo. Los labios de Green fueron descendiendo por la cara del moreno hasta su cuello, donde arrancaron fuertes suspiros y pequeños gemidos por parte de Red.
Ya fuese por una cosa o por otra lo cierto era que ambos se necesitaban el uno al otro con desesperación. La temperatura de ambos subió hasta el punto de no sentir el frio que les envolvía.
Las manos de Red fueron liberadas dejando así paso a Green para apartar aquellas prendas que en este momento solo eran un estorbo. Abrió la chaqueta que el maestro pokemon siempre llevaba y levanto la camiseta negra todo lo que pudo dejando su pecho y estomago al descubierto.
El cuerpo del mayor tembló al sentir los labios del otro recorrer todo su pecho y vientre. El líder de gimnasio pasó un brazo por la cintura del otro alzándole para facilitarse el trabajo.
Las manos de Red se enredaron entre los cabellos castaños presionando su cabeza contra su piel y emitiendo pequeños gemidos cuando la sensación era más intensa.
Mientras recorría cada rincón de su pecho con su lengua, las manos del líder vagaron hasta sus piernas acariciándolas por encima de la tela. No tardó en llegar al cierre del pantalón que desabrocho con rapidez colándose en su interior.
El gemido, más fuerte que los demás, que salió de los labios de Red resonó por todo el lugar haciendo eco en la cueva provocando que el menor se impacientase aún más.
Green tuvo que morderse los labios cuando las manos de Red entraron dentro de su pantalón, ¿en qué momento se había desecho del cierre y del cinturón? Para el mayor había sido una gran tentación disfrutar de todas y cada una de las caricias de Green, pero el también necesitaba tocarle.
De un rápido movimiento el de la gorra cambio las posiciones dejando al castaño bajo su cuerpo, le gustaba ver a Green desde esa posición, con la respiración agitada y las mejillas rojas era cuando mejor se veía.
-Red…
-No vas a ser el único que toque.
Para dar más énfasis a sus palabras levanto la camiseta negra que el otro llevaba y aparto el pantalón mordiendo justo en el límite de su ropa interior dejando una marca que más tarde se volvería morada y marcaria su propiedad.
Todo el cuerpo del líder se convulsiono, arqueo la espalda buscando más contacto. Del bolsillo de su pantalón comenzó a asomar el pokegear que finalmente termino por caer al suelo.
-¿Y esto?- pregunto Red cogiéndolo- será mejor que lo apartemos o se romperá.
Ver el aparato le hizo recordar porque estaba allí y mientras el maestro le daba la espalda para dejar el pokegear a un lado el aprovecho para atacarle desde atrás.
El movimiento tomo por sorpresa al otro que solo pudo poner las manos en el suelo para no caer. Green aprovecho para rodearle la cintura con los brazos y besarle el cuello. Red hubiese protestado pero los labios del castaño y aquella zona de su anatomía que presionaba contra su trasero se lo impedían.
Casi sin pensarlo un momento Red comenzó a mover las caderas buscando más contacto con el otro. La ropa que cubría a ambos ahora ya no molestaba, si no que estaba empezando a ser odiada por los dos.
Una de las manos que estaban apoyadas en el vientre de Red hizo su camino hasta el pantalón del mismo tirando de él, la prenda resbalo hasta quedar a la altura de las rodillas del otro. A penas pudo evitar echarse a reír cuando vio los Pikachus bordados en la ropa interior del otro. Red se dio cuenta de esto y no tardó en darle un golpe como buenamente pudo.
-Ni te atrevas a reírte- amenazo algo más sonrojado que antes.
Green solo sonrió mordiendo una de sus nalgas junto con la ropa interior antes de bajarlos completamente dejando su piel expuesta. Sus manos vagaron por los muslos del moreno sintiendo la cálida piel bajo su toque.
El cuerpo de Red temblaba bajo su toque, estaba ansioso quería sentir algo más que las manos del líder de gimnasio recorriendo sus piernas. Pero Green tenía otros planes, quería marcar toda su piel como suya.
Los labios del castaño rozaron la zona lumbar del otro repartiendo un camino de besos hasta llegar a la suave piel de sus nalgas donde dejo varias marcas con sus dientes antes de continuar por sus muslos.
-Green- susurro intentando controlar su voz- deja ya… de dar vueltas.
La voz de Red en ese instante era música para sus oídos y no pudo tener mejor visión que el instante en el que el moreno echo su cuerpo hacia delante dejando sus caderas levantadas y apoyado en sus hombros, llevando sus manos a su parte trasera donde separo las nalgas incitándole a hacer aquello que estaba deseando.
El menor sonrió engreídamente, precisamente así era como quería ver a Red, totalmente dispuesto a él, totalmente suyo.
La lenta invasión de los fríos dedos de Green en su interior no se hizo esperar, al principio fueron acompañados de un fuerte dolor que al transcurrir los segundos se convirtieron en una placentera sensación.
Sin apartar las manos de su trasero Red comenzó a mover sus caderas buscando una mayor penetración de esos dedos en su interior. Sus gemidos habían empezado a subir de intensidad llenando toda la cueva, Green era capaz de hacerle llegar al cielo solo con un toque de sus manos.
Pasados un par de minutos los dedos que hurgaban en su interior se retiraron siendo seguidos de un gruñido de inconformidad que pronto se volvió un jadeo ansioso cuando en su entrada sintió el roce el miembro de Green.
El castaño rodeo su cintura con un brazo mientras que con el otro guiaba su miembro hasta la entrada de Red, donde con una ligera presión consiguió entrar sin demasiados problemas. Green tuvo que cerrar los ojos y apretar los labios, como siempre Red estaba más que apretado.
Un par de movimientos más bastaron para que ambos quedasen perfectamente unidos, jadeando ambos por todo lo que sentían en ese momento. Unos cuantos minutos fueron los que el castaño dejo al moreno de margen para acostumbrarse a la invasión, transcurridos estos comenzó un suave vaivén pegándose todo lo posible contra el cuerpo del otro.
Ahora no eran solo los gemidos de Red los que inundaban la casa-cueva, los de Green se habían unido también aunque aún en un tono más bajo. Los movimientos fueron cobrando intensidad a medida que sus cuerpos la reclamaban.
Ambos comenzaron a moverse prácticamente al unísono buscando un mayor contacto entre sus cuerpos que les permitiese sentir absolutamente todo del otro. El volumen de los gemidos también subió a medida que las embestidas aumentaban su profundidad y velocidad.
Los dos se sentían al borde de su límite y, aunque querían prolongar lo máximo posible las sensaciones, también querían alcanzar esa sensación de máximo placer que solo el otro podía concederles.
No podían retrasarlo más, tenían que terminar en ese momento, ambos juntos, como siempre. Sintieron sus cuerpos tensarse y sus músculos contraerse mientras de sus gargantas salieron las dos tonalidades que indicaban a su pareja la llegada al maravilloso clímax.
Se quedaron un momento jadeantes, Green apoyado en Red y este en el suelo. Las piernas de ambos no respondían, pero haciendo acopio de todas sus fuerzas el castaño pudo salir del interior del otro dejándose caer a su lado. Red no tardo ni un momento en pasar un brazo por la cintura del otro apoyando la cabeza en su hombro.
-Guau… -dijo el maestro aun con la respiración agitada- hacia mucho… que no lo hacíamos así -Se rio levemente contagiándole la risa al otro también- ¿ha pasado algo para que vengas tan de pronto a demostrarme este alarde de pasión?
-La verdad es que si- ahora estaba más relajado, sobre todo porque en ningún momento había notado ningún signo de que el pequeño del flequillo raro hubiese estado allí, quizás solo se equivocó de numero- tenía que recordarte que eras solo mío.
La risa de Red no se hizo esperar. Y entre las sombras una pequeña figura cargada con un Pichu aprovecho la oportunidad para salir de la casa-cueva sin hacer ningún ruido.
-Menos mal que no me ha pillado, líder de gimnasio inoportuno…
Fin
Mientras duermes (WallacexSteven)
Mientras duermes
Sonrió mientras le miraba, llevaba un rato intentando concentrarse en su lectura pero le era imposible, sus ojos no podían apartarse del de cabello verde. Era curioso los diferentes puntos de vista que tenían las personas acerca de los pokemon, para algunos eran una forma de lucha, para otros eran tan hermosos que competían por ver cuál era el más hermoso que otro.
Para el los pokemon eran unos grandes compañeros que, además, eran una gran ayuda para encontrar esas rocas y minerales que tanto le gustaban. Siguió mirando como el líder de gimnasio extendía una especie de crema sobre la piel del pequeño pokemon suponía que para darle más brillo o algo, en realidad no le importaba pero las manos de Wallace se movían con tal delicadeza sobre el Luvdisc que no podía quitarle los ojos de encima, su movimiento le hipnotizaba.
-Si sigues mirándome así vas a acabar por desgastarme- dijo el coordinador mirándole sonriente por encima del hombro, su sonrisa aumento cuando vio el sonrojo en las mejillas del campeón al verse descubierto- Si quieres cuando acabe con el puedo empezar contigo.
-No hace falta.
Con esas palabras se escondió detrás del libro que había estado intentando leer, verse descubierto de esa manera era lo más vergonzoso que le había pasado en mucho tiempo. Aun así no pudo concentrarse en la lectura, siguió mirando de reojo al otro y desviando la mirada cada vez que el otro levantaba los ojos.
Paso un rato hasta que el líder de gimnasio se levantó dejando ir a su pokemon yendo hacia el sofá sentándose a su lado. Steven se puso tenso al sentirle ahí, aun no se había recuperado de la vergüenza pasada. Al menor se le pusieron los pelos de punta cuando sintió el brazo del otro rodearle los hombros y sus manos posarse en los mismos apretándolos ligeramente.
-¿Qué… que haces? – pregunto temiendo un poco la respuesta.
-Te dije que cuando terminase con ellos empezaría contigo- le dijo con toda la tranquilidad del mundo sonriendo ante la cara que estaba poniendo el otro- ¿acaso no lo recuerdas?
Steven era una persona que le encantaba, podía pasar de ser el entrenador más fiero y decidido a ponerse más contento que un niño con zapatos nuevos con tan solo ver un mineral que no tenía en su colección.
Apretó con cuidado de no hacerle daño sus hombros, estaba demasiado tenso como para dejarle trabajar e intuyo por que era.
-Si no te relajas voy a hacerte daño –susurro a su oído notando el sobresalto del menor- ¿te he asustado?
-¡Claro que no!-respondió instantáneamente- solo me has pillado por sorpresa.
Su mente grito mentiroso una y otra vez, no le había pillado por sorpresa, a pesar de llevar varios meses saliendo juntos no se había acostumbrado aun a esos acercamientos que hacia tan de repente.
Respiro profundamente obligándose a relajarse, había contenido ya un par de gemidos de dolor pero poco a poco ese dolor se convirtió en algo más placentero. Sus músculos se relajaban poco a poco bajo las manos del líder de gimnasio.
Wallace sentía relajarse al otro poco a poco, al final resultaba que sí que necesitaba esto, estaba tan tenso que si le hubiesen lanzado un ladrillo a los hombros habría acabado hecho pedazos.
Progresivamente sus hombros fueron relajándose y sin darse cuenta se fue apoyando en el hombro de Wallace y dejándose llevar poco a poco por los brazos de Morfeo. El líder observo esto con una sonrisa dejando vagar su mente hasta el momento en el que ambos empezaron una relación conjunta.
Ambos se encontraban en un prado claro en medio de un bosque atacando con todo lo que tenían. Wallace había rechazado el puesto de campeón para seguir siendo líder de gimnasio. En un principio su idea había sido intentar formar nuevamente una relación con Winona, pero le había sido imposible por dos razones de peso.
Por una parte la líder de gimnasio no se sentía a gusto manteniendo una relación ahora que sabía que era más que un simple líder. Por otra parte el mismo había empezado a pensar que ya no sentía lo mismo por ella, todo lo que habían vivido durante la lucha contra los dos pokemon legendarios le había echo plantearse las cosas.
Al igual que Ruby había fingido no recordar nada de lo que había pasado antes de la intervención de Celebi, pero lo cierto era que la imagen del cuerpo frio y pálido de Steven se había anclado en su memoria. Esa visión aun le atormentaba en el presente, de ahí que buscase su compañía.
Por otra parte el Steven hacia aceptado seguir siendo campeón a cambio de que dedicase algo de tiempo a entrenar con él, quería hacerse más fuerte para llegar algún día a su nivel, o al menos eso era lo que él creía.
La lucha que estaban sosteniendo era intensa, ninguno de los dos cedía ni un momento, cabía decir que ambos estaban muy igualados en ese momento. Tanto los pokemon como los entrenadores estaban exhaustos, pero no daban pie al otro a obtener la victoria. Un trueno les sorprendió en medio del combate, alzaron la vista hacia el cielo sintiendo de pronto las gotas de lluvia estrellarse contra sus rostros.
Pronto volvieron a meter a los pokemon en las pokeball corriendo a buscar un lugar donde refugiarse. Se cubrieron con la capa de campeón corriendo bajo la lluvia, tras un rato de carrera llegaron a una cueva donde se refugiaron.
-Eso ha sido inesperado- dijo el campeón quitándose la chaqueta para eliminar el máximo de agua posible de la prenda.
-Al menos cuando lleguemos no necesitaremos ducharnos- comento el líder de gimnasio intentando otorgarle un tinte de humor a la situación.
Ambos se miraron antes de empezar a reírse, la situación merecía la risa, ambos empapados y refugiados en una cueva, no era propio de dos grandes entrenadores. Con curiosidad Steven comenzó a observar las pareces, si tenía suerte quizás encontrase algo interesante en aquella caverna.
-¿Son interesantes las paredes? –pregunto el líder quitándole el agua sobrante a su boina- las miras con demasiado interés.
-Hay algo que no me cuadra en ellas…. Creo que deberíamos salir de aquí.
Wallace iba a preguntar el por qué, pero un gruñido al fondo de la cueva llamo su atención, volvió la cabeza hacia la oscuridad logrando distinguir unos ojos que le observaban desde ella. Se acababan de meter en la boca del lobo. Se levantó deprisa cogiendo a Steven del brazo echando a correr fuera de la cueva.
-¿Qué pokemon era ese?
-Probablemente una colonia de Nincadas,nos habremos metido en su casa- dijo sin dejar de correr.
No se detuvieron hasta estar lo más alejados de la cueva que pudieron. Se pararon a descansar cerca de un árbol, no debían pararse ahí pero era mejor que estar bajo la lluvia. Se cubrieron con la capa como pudieron. Los cuerpos de ambos estaban lo más juntos que podían para refugiarse de las gotas de lluvia que caían implacables contra el suelo.
La mirada de ambos se encontró, ninguno podía apartar la vista de los ojos del otro. De pronto el mundo a su alrededor dejo de tener importancia para ellos, solo existían ellos dos. Durante un momento pareció que incluso los corazones de ambos latían al mismo tiempo.
No llegaron a saber del todo en qué momento sus rostros empezaron a acercarse hasta juntar sus rostros hasta juntar sus labios. Fue un beso lento, sin prisa, pero corto. Un trueno les devolvió a la realidad con un sobresalto, se separaron mirándose sonrojados pero con una sonrisa en los labios, las risas no tardaron de salir en sus labios.
Después de eso aun tardaron un tiempo en aceptar lo que sentían, tiempo que se pasaron tonteando hasta que decidieron tomar una decisión sobre lo que había pasado entre ambos.
La mente de Wallace volvió al presente cuando noto el peso del cuerpo de Steven sobre su hombro. Sonrió acariciándole el pelo, había acabado por quedarse dormido sobre él. Se quedó observando el rostro del dormido acariciándolo levemente con la yema de los dedos.
-Me alegro mucho de estar a tu lado- susurro apartándole el pelo de la cara- aunque tú no te acostumbres aún sé que lo harás – aprovecho que estaba dormido para decir lo que llevaba callando un tiempo- Me gustaría poder decirte todo esto despierto pero sé que saldrías corriendo sonrojado – se rio levemente- pero espero poder decírtelo algún día frente a frente. Te amo.
Fin
Smile for you and me (RedxGreen)
SMILE FOR YOU AND ME
Los brazos de Red rodeaban su cuerpo impidiéndole moverse pero lo que realmente le hizo quedarse estático fue algo humedeciendo su hombro. Tardo unos segundos en darse cuenta de lo obvio: Red estaba llorando.
Su cuerpo se estremeció. Con lentitud levanto los brazos rodeando la espalda y la cintura del moreno. La situación era totalmente desconocida, normalmente era el quien acababa en brazos de Red llorando u haciendo algún otro tipo de berrinche.
“Eres un histérico” eran las palabras que en más de una ocasión le había dedicado el maestro pokemón y el por supuesto siempre reaccionaba lanzándole algo a la cabeza. Sintió sus propias lagrimas recorrerle las mejillas, los sollozos contenidos del otro se le metían en la cabeza resonando en sus oídos.
Apretó su abrazo sintiendo sus piernas empezar a fallarle, las sentía como si fuesen de mantequilla. Finalmente llego el punto en el que no pudo sostener el peso de ambos y acabaron cayendo al suelo quedando arrodillados el uno frente al otro.
Green se mordió los labios con fuerza, llegando incluso a notar el sabor metálico de la sangre en sus labios, tenía que aguantar, debía ser fuerte por Red. Cerró los ojos respirando profundamente y escondiendo la cabeza en el cuello del moreno.
El abrazo de Red fue relajándose a medida que los minutos pasaron haciendo que la opresión en el pecho del castaño también disminuyese, nunca se hubiese imaginado esta situación y no quería volver a sentirla, las lágrimas de Red se le habían estado clavando en el pecho como si cada una de ellas fuese una aguja.
-Has estado llorando- Dijo el moreno, no era una pregunta si no una afirmación y para contrastarla le paso el dorso de la mano por la mejilla quitando los restos de lágrimas. Su cara seguía impasible pero esta vez una ligera sonrisa adornaba su cara surcada de lágrimas y sus ojos rojizos- eres un histérico.
-¡Idiota!
Fue el grito que dio antes de lanzarse de nuevo a sus brazos dejando salir esta vez sus lágrimas sin ningún pudor. Red era así, podía haber estado a punto de llenar una piscina de lo que había llorado y luego darle la vuelta al asunto.
Entre todas esas lagrimas Green se juró que nunca volvería a dejar que llorase, aunque tuviese que cargar con todo el peso del mundo a sus espaldas nunca dejaría que esos ojos volviesen a llenarse con lágrimas.
Y mientras le repetía lo mucho que le amaba una y otra vez sus lágrimas fueron cesando hasta quedar solo leves sollozos acompañados de un “te amo” constante.
El normalmente inexpresivo rostro del moreno mantuvo la pequeña curvatura de sus labios sin soltar al líder de gimnasio, normalmente el castaño lloraba por los dos y ahora no era la excepción. Cuando sus lágrimas se habían agotado y no era capaz de llorar más, Green seguía llorando por él.
-Te amo.
Fin
Fingida calma (GreenxSIlver)
Fingida calma
El silencio reinaba en el cuarto, solo se escuchaba de vez en cuando el sonido de las tazas al ser depositadas sobre la mesa. Ll silencio reinaba en el cuarto, solo se escuchaba de vez en cuando el sonido de las tazas al ser depositadas sobre la mesa. a mirada verdosa no se apartaba del cabello rojizo que tapaba la cara de su dueño.
Hacia un par de horas que Silver habia llegado al gimnasio alegando que tenia algo importante que decirle, pero la llegada de un entrenador tuvo que retrasar el encuentro entre ambos, aunque por el silencio que reinaba desde hacia mas o menos veinte minutos no parecía que el menor estuviese muy dispuesto a hablar.
Green era paciente, y con Silver no haría una excepción. Habia convivido bastante tiempo con ese chico mientras le ayudaba en su intento de evolucionar a Rhydom, y habia comprendido que no era tan difícil tratar con el, solo habia que ser paciente.
El nerviosismo del intercambiador pokemon podía sentirse en el ambiente. Habia aprendido hace tiempo a ser decidido y no dudar ante lo que tenia que decir, pero en esta ocasión habia bastante en juego y, aunque ya sabia la respuesta, no tenia demasiado claro si quería escucharla.
Podia sentír la mirada del otro sobre el, normalmente le gustaba que Green le mirase, pero ahora le ponía mas nervioso. Apreto las manos bajo la mesa, tenia que ser valiente y atreverse a hacerlo, era mejor un rechazo que arrepentirse por no haberlo dicho nunca. Y es que eso era lo que le pasaba, después de lo sucedido con Deoxys y del tiempo que pasaron juntos lo habia tenido claro: Se habia enamorado del líder de gimnasio.
Se mordio el labio inferior y abrió la boca para decir algo cuando vio al castaño levantarse, este le hizo un gesto con la mano impidiéndole el habla.
-No te apresures, voy a cerrar el gimnasio- dijo con calma- ya es tarde asi que quédate aquí esta noche- empezó a caminar hacia la puerta de la sala y antes de cruzar la puerta se volvió- no tengas prisa por hablar, hazlo cuando estes listo.
Con estas palabras salio del cuarto directo hacia la puerta principal del gimnasio. Mientras iba caminando pensaba en lo que Silver quería decirle, y solo se le ocurrio una respuesta.
No tardo mucho en llegar hasta la puerta, la cual cerro con llave, cuando se aseguro de que estaba bien cerrada volvió a la habitación. Tendria que hacerle darse cuenta de que no era lo que creía, solo estaba confundido.
Cuando entro en la habitación se encontró al pelirrojo mirando por la ventana con Sneasel en su regazo. Con paso tranquilo se acerco a la mesa recogiendo las tazas, dispuesto a traer algo mas e ir a preparar la cena.
-Te quiero- solto de pronto el intercambiador- desde hace mucho tiempo- hizo una pausa volviéndose a mirarle, la expresión del mayor era serena, como si no hubiese escuchado nada- eso era lo que quería decirte.
La verdad era que la confesión de Silver no le habia sorprendido en absoluto, eso era justamente lo que se imaginaba. Volvio a dejar las tazas en su la mesa y se sento frente a el.
-Silver- llamo haciendo que le mirase- ¿Estas seguro de lo que estas diciendo?
-¿Eh?-los ojos plateados se abrieron sorprendidos por esa pregunta, ¿A dónde quería llegar con ella?- claro, claro que estoy seguro.
-¿Por qué?- tenia presente lo que ocurria y le habia cogido aprecio a ese chico, por lo que quería ayudarle- Explicame que te hace pensar eso.
Silver estaba sin palabras, no entendia por que le preguntaba eso, el solo quería decírselo pero parecía que para Green no era suficiente. Su mente comenzó a darle vueltas al asunto, el mayor le gustaba por todo.
-Porque… me gusta estar contigo, cuando estoy contigo siento como que no importa nada mas, me contagias tu sonrisa estúpida, tu constante hiperactividad me cansa pero también me gusta, no hay quien te detenga. Eres fuerte, amable, alocado, todo eso acaba por animarme, es como si todo a tu alrededor se volviese calido.
-Creo que te estas equivocando de persona- dijo con una leve sonrisa, sus sospechas ahora eran hechos- tu no estas enamorado de mi Silver, la descripción que has dado, se ajusta a otra persona, no a mi.
-¡Claro que se ajusta a ti! ¡No intentes burlarte de mi!- estaba empezando a enfadarse, no tenia derecho a decirle todo eso.
-Sonrisa estúpida…. Hiperactividad… locuras… a mi me parece que estas describiendo a Gold, que yo sepa no tengo ninguna de esas cualidades.
-¡Yo no he dicho nada de eso!- dijo levantándose de la silla.
-Silver- llamo para tranquilizarle- deja de engañarte a ti mismo, te estas confundiendo conmigo. Lo que puedes llegar a sentir por mi es cariño, quizás el de un hermano o el del padre que no tuviste la oportunidad de conocer, pero no me quieres como tu pareja, lo que tu necesitas no puedo dártelo yo- hizo una pausa levantándose también y acercándose al menor, poniéndose de pie a su lado- Tu mismo has dicho que lo que te llamaba la atención era la alegría, la hiperactividad, lo que buscas es alguien contrario a ti, que te aleje del modo en el que te han educado y te enseñe a abrirte mas. En mi puedes confiar para lo que necesites, pero deja de engañarte a ti mismo, se que es difícil aceptar que alguien como Gold te atrae, sois demasiado opuestos, pero eso es justamente lo que os une mas.
Eso el podía asegurarlo al cien por cien, nunca habría pensado acabar enamorado de alguien como Red, pero eran tan contrarios que acababan por compenetrarse muy bien. A Silver le pasaba lo mismo, habia canalizado esos sentimientos que no quería aceptar en la persona equivocada.
-Deberias ir a descansar un poco- dijo notando la expresión del otro, habia sido demasiado para tan poco tiempo- piensa las cosas, mañana lo veras todo de otra manera.
No necesito guiarle a la habitación de invitados, el conocía el camino perfectamente. Durante su trayectoria su mente no dejaba de funcionar ni un momento. ¿Seria verdad lo que habia dicho?, ¿realmente estaba enamorado de Gold?
Lo primero que hizo al llegar a la habitación fue cerrar la puerta con seguro, no se sentía con ganas de nada en ese momento, su mente estaba tan llena de pensamientos confusos que le agotaban.
Se tumbo en la cama mirando el techo, podía oir al mayor preparándose para dormir en la habitación de al lado, por un momento se pregunto como seria estar con el en ese momento, sentir a alguien a su lado que pudiese apartarle de todos los pensamientos pesimistas que acudían a su mente. Sin quererlo la sonrisa de Gold apareció en su mente, los recuerdos de los dos meses que habia estado conviviendo con el y su madre le parecieron muy lejanos, ¿Cuánto llevaban sin verse?
Abrio los ojos de pronto, un solo recuerdo del criador habia bastado para quitarle al líder de la cabeza, ¡mierda! Green estaba en lo cierto, ¡se habia confundido de persona!, se llevo la mano a la frente cansado, ahora entendia muchas cosas… Volvio a tumbarse esperando poder dormir algo, habían sido demasiadas emociones por ese dia.
-<¿Entonces ha estado hablando contigo?>
-Si, al parecer habría querido decírtelo a ti primero, debía sentirse culpable- termino de ponerse el pijama sin soltar el pokegear, al otro lado el maestro pokemon se rio.
-<Aun son demasiado niños, Gold vino enfadado el otro dia porque Silver no le hacia caso>
-No podemos culparles, nosotros también hemos pasado por esto.
-<Pero cuando lo pasen se reirán. No deverian darle mas vueltas, están echos el uno para el otro>
-Lo que tu digas- dijo apartando las sabanas para acostarte- ¿bajaras pronto?
-<Probablemente bajare esta semana, estoy deseando verte>
-Yo también, te veo pronto entonces.
-<Adios, descansa>
-Tu también.
Corto la comunicación y dejo el aparato a un lado de su cama, esperaba que los dos menores acabaran pro aceptarlo todo pronto se dejaran de tonterías. Despues de ese pensamiento se tumbo en la cama dispuesto a dormir, mañana seria otro dia.
Y este llego demasiado rápido para su gusto, a pesar de que habia dormido toda la noche sentía que no habia descansado nada. Se sento en la cama y un papelito callo de ella al suelo. Extrañado se levanto a recogerlo sonriendo al leer el contenido.
<Green,
Disculpame por irme sin avisar, pero creo que es mejor asi.
He estado pensando en lo que me dijiste y puede que tengas razón, aun asi necesito tiempo para pensarlo y aclararme las ideas, puede que quizás me atreva a decirle algo a Gold, pero de momento esperare un poco.
Att. Silver>
Al menos la charla con el chico la noche anterior habia servido para algo, esperaba que las cosas le fuesen bien, hablaría pronto con el…
-¡Green~! ¡SORPRESA!- grito Red entrando en su cuarto.
De momento, tenia cosas que hacer…
FIN
Quedate junto a mi (RedxGreen)
Quédate junto a mi.
Era raro, siempre que usaba ese ataque todo parecía volverse negro y el entrenador contra el que se enfrentaba caía al suelo bruscamente y no volvía a moverse. El sabia lo que les pesaba, ese ataque, no, ese Pokemon estaba matando a todos los entrenadores con los que se enfrentaba.
¿Cuántos cadáveres había visto ya?, ¿a cuantos entrenadores había arrebatado la vida simplemente por ser mas fuerte y llegar a la liga Pokemon? Hacia mucho tiempo que había perdido la cuenta de eso.
No hacia mas que avanzar en su viaje, vagando como un asesino al que le da igual todas las victimas que lleva a su espalda. Se sentía sucio, deprimido, como si odiase todo lo que se cruzaba en su camino como si estuviese resentido por que ellos tuviesen un motivo para vivir.
Todo era culpa de ese maldito Pokemon pero por mas que lo supiese no era capaz de deshacerse de el, lo había intentado en innumerables ocasiones pero era imposible, siempre acababa volviendo con mucha mas fuerza. Había intentado abandonarle en algún lugar del bosque verde, donde nadie pudiese encontrarle pero esa maldita voz que se le clavaba en la cabeza siempre le obligaba a volver, a recuperar eso de lo que se quería deshacer.
Finalmente había llegado al lugar donde siempre había soñado estar. No pudo evitar que una sonrisa se formase en sus labios, a sus espaldas encerrados en cada habitación habían quedado los cuerpos del alto mando y el campeón, pero eso le daba igual, estaba a punto de cumplir su sueño, ahora iba a entrar en el Hall de la fama.
Pero no parecía ser todo tan fácil, antes de poder entrar esos ojos verdes volvieron a cruzarse en su camino. Desde que salio de Pueblo Paleta había estado compitiendo contra el, luchando. De todas las veces que se habían enfrentado no había logrado sentir el dulce sabor que la victoria le proporcionaba, aunque todas habían sido batallas y victorias juntas les faltaba ese punto amargo que Ghost le añadía, le faltaba ver el cadáver de Green.
Por fin, delante de el con los ojos bien abiertos con sorpresa, mirándole directamente te encontraba su rival, había derrotado a todo aquel que le impedía ser el mejor entrenador del mundo. El Profesor Oak apareció para conducirle hacia el Hall de la fama, el cuerpo de Green estaba en medio pero al profesor pareció no importarle y aparto al chico de una patada sonriéndole para que le siguiese. Ese fue el momento en el que Red comprendió que las cosas no estaban bien, Green yacía muerto en el suelo y el profesor no estaba reaccionando de ninguna manera en especial al ver el cadáver de su nieto, solo lo había apartado como un trozo de basura, Se volvió a mirar el rostro del castaño que permanecía tumbado con una expresión entre sorpresa y dolor, esos ojos abiertos no dejaban de mirarle.
Retrocedió un par de pasos presa del pánico, en su mente empezaron a aparecer los rostros de todos los entrenadores que habían muerto, no, a los que el había matado. Cerro los ojos con fuerza intentando que esas imágenes se fuesen de su cabeza pero cada vez eran mas claras.
Abrió los ojos intentando convencerse de que todo era una pesadilla pero cuando abrió los ojos se encontró frente a una lapida, miro a su alrededor, estaba rodeado de ellas, pero el conocía ese sitio. Ando despacio, le costaba mover los pies, su reflejo en una de las lapidas le hizo comprender el por que de su lentitud, ahora era un anciano, por fin había comprendido donde estaba, estaba en la torre Lavanda.
Quiso salir corriendo, huir de ese lugar pero frente a el apareció el inicio de todos sus problemas, ese maldito Pokemon que había convertido su vida en un infierno. Aunque intentase huir de el no tenia escapatoria y tampoco tenia ningún Pokemon para poder luchar, poco a poco el pánico se apodero de el y finalmente todo se volvió negro.
Red abrió los ojos de golpe sentándose rápidamente, miro a su alrededor asustado pero se tranquilizo un poco al reconocer la cueva en la que ya llevaba unos años viviendo dentro del MT. Silver. Respiro hondo un par de veces y se atrevió a levantarse, todos los acontecimientos del sueño se le arremolinaban en la cabeza pero aun no estaba bien, necesitaba comprobar que realmente todo había sido una pesadilla.
Giro la cabeza y su temor creció al descubrir que no había nadie a su lado, ni siquiera el saco de dormir que se suponía que tenia que estar ahí. Salio corriendo de la cueva asustado, no había encontrado a Pika ni ha ninguno de sus Pokemon pero lo que mas le asustaba es que el chico que debería estar con el no estaba.
Corrió hacia la salida sin preocuparse por ponerse algo de ropa normal o incluso los zapatos, al estar en esas condiciones el frío de la montaña hizo que su piel se erizase, pero no tenia tiempo para tonterías debía encontrarlos, tenia que ser una pesadilla.
-Si sales de esa forma vas a acabar pillando un buen resfriado- se giro de golpe y en frente suya vio a Green acompañado de Eevee y Pika, los tres iban cargados de bayas y otras plantas- ¿Qué pasa?
El moreno no respondió y solo echo a correr echándose a los brazos del líder de gimnasio. Sonrío contento sintiendo como las lagrimas resbalaban por sus mejillas, había sido una pesadilla, solo una pesadilla.
FIN
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Mini Epilogo
Green termino de escuchar la pesadilla que había tenido el moreno, al parecer había sido lo suficientemente intensa como para hacer que al despertar se sintiese con esa necesidad de comprobar que todo había sido un sueño.
-Ahora te reirás y dirás que soy un niño por asustarme así - suspiro el maestro Pokemon, ya estaba mas tranquilo y contárselo a Green le había ayudado a tranquilizarse pero la sensación aun seguía presente en el.
El oji verde no dijo nada y solo se levanto yendo hacia sus cosas, esto había desconcertado bastante al otro, ¿Qué iba a hacer ahora? Su sorpresa no disminuyo cuando se volvió a sentar frente a el tan tranquilamente como se había levantado.
-Extiende la mano.
Con curiosidad Red obedeció a lo que el otro le pedía y extendió la mano, inmediatamente el castaño deposito en ella una pequeña bolsita, parecía un amuleto.
-¿Un amuleto? -pregunto un poco desconcertado, Green no era del tipo de personas que creían en esas cosas, o eso creía el.
-Me lo regalo mi hermana hace muchos años- explico- se supone que ahuyenta a los malos espíritus y te da suerte, quédatelo.
Red miro el amuleto y luego a Green con una sonrisa. Se acerco al otro capturando sus labios cuando estuvo lo suficientemente cerca de el susurrando un “Gracias”. Esa pesadilla había sido horrible, pero ahora ese Pokemon maldito podía venir porque tenia en sus manos la defensa mas poderosa que podía existir y se la había regalado la persona que mas amaba en el mundo.
Fin del Epilogo
Te conozco (DiaxPearl)
Te conozco
Estaba harto, harto. Entro en su habitación cerrando la puerta de golpe. Tenia bastante claro que esa forma despistada y tranquila de comportarse era propia de Dia, pero eso no quería decir que pudiese dejar acercarse a cualquiera.
Pero la culpa no era de Diamond, no, la culpa la tenía ese maldito líder de gimnasio, ese Lecto. Con esa actitud tan despreocupada y ese pelo pincho, que parecía que había metido los dedos en un enchufe. No sabía que le pasaba pero desde hacía un tiempo no hacia más que perseguir a Dia.
Se tumbó en la cama frustrado, al poco de estar así oyó unos golpes en su puerta pero los ignoro, sabia de sobra quien era.
-Pearl… - oyó la voz del moreno al otro lado de la puerta- ¿Qué te pasa?, ¿he hecho algo que te moleste?
El rubio tuvo que morderse los labios, Diamond no había echo nada, todo era culpa de ese estúpido rayo con patas. Se levantó corriendo hacia la puerta y se detuvo justo antes de tocar la puerta, ¿Qué iba a decirle cuando abriese?
Fuera de la habitación Diamond esperaba con su característica paciencia la respuesta del rubio. Conocía a Pearl desde niños y había aprendido a ver lo que ocultaba toda esa energía, por ello cuando salió corriendo alegando que tenía cosas que hacer, supo que era mentira.
Saber que estaba ocultando algo le impulso a despedirse del líder de gimnasio y correr en busca del rubio, pero por supuesto este era mucho más rápido.
Cuando llego a su casa subió directamente a su habitación, sabía que estaría allí. Volvió a llamar esperando que la insistencia le hiciese reaccionar, pero tras unos minutos dedujo que esto iría para largo. Se sentó al lado de la puerta abrazándose las rodillas, esperaría hasta que Pearl quisiese abrir la puerta.
Por su parte el rubio se separó de la puerta con lentitud, no sabía que decirle al abrir la puerta y aunque hablase sin pensar, no quería echarle la culpa de nada a Dia. La adrenalina corría por sus venas, necesitaba descargarla como pudiese.
El sonido de un mueble estrellándose contra la pared hizo que Diamond saltase en su sitio, estaba claro como había decidido desahogarse Pearl. Pero el espero.
Los sonidos fueron haciéndose cada vez más fuertes, pero tan pronto como habían empezado pararon. El moreno levanto la cabeza mirando la puerta de reojo. Cuando pasados unos minutos no escucho ningún otro ruido fue cuando decidió levantarse y encarar la puerta. Con cuidado giro el picaporte y abrió la puerta con lentitud, cualquiera que viese esa habitación diría que había pasado un terremoto por allí.
Dia se adentró en la habitación encontrando al rubio sentado en el suelo respirando agitadamente. Con tranquilidad se agacho a su espalda abrazándole.
-No entiendo muy bien que pasa por la cabeza- empezó con calma- pero no quiero verte así, este no es el Pearl que me gusta.
Las manos del rubio atraparon las del otro apretándolas con fuerza, estaba temblando. Diamond apretó el abrazo dándole a entender que estaba ahí, que no iba a irse. Antes de poder hacer otra cosa Pearl se dio la vuelta para abrazar al moreno escondiendo su cara en el cuello de este.
Pasado el primer momento de sorpresa Diamond sonrió devolviéndole el abrazo. Sus manos acariciaron las hebras rubias de la cabeza del chico al tiempo que sentía las lágrimas del otro empapar su camiseta.
Aun paso un rato hasta que el rubio se calmó del todo, poco a poco se separó del sonriente Diamond, ¿Cómo podía enfadarse con él con esa cara? Una vez se separó completamente de él lo primero que hizo fue ponerse en pie.
-Tenemos que ensayar nuestro numero-dijo como si no hubiese pasado nada.
Dia asintió, era cierto que no entendía que pasaba por la cabeza de su amigo, pero tenía más que claro que prefería al Pearl eufórico e hiperactivo, aunque se agotase solo de verle.
La vista de Pearl se desvió a la ventana, tendría que trabajar duro para que ese líder no le quitase a su amigo, ¡le demostraría a Dia que era su mejor opción!
FIN
Tarta de fresa, tarta de limón (RubyxWally)
Tarta de fresa, Tarta de limón
Sentía el brazo cansado, pero no podía bajar el ritmo, si no seguía un ritmo constante no le saldría bien. A medida que movía la mano cada vez había mas de esa sustancia blanca, sintió la tentación de coger un poco y comérsela pero aun tenia que esperar un poco mas. Casi pego un salto cuando sintió una respiración en su nuca y unos brazos en su cintura, no se esperaba ese ataque.
-¿Has terminado con la nata?- pregunto el coordinador Pokemon mirando por encima de su hombro y hundiendo el dedo en el bol de nata.
-Casi- le dio un manotazo para que sacase el dedo- no seas impaciente Ruby, no queda demasiado para que este listo.
-Pero ya he terminado de cortar las fresas y de hacer el zumo de limón, tenemos que echarle la nata.
Era extraño encontrarse a los dos en esa situación, el moreno estaba apoyado en el hombro del menor mirando como terminaba de montar la nata. Wally ya sabia lo cariñoso que era Ruby pero a veces le seguía dando mucha vergüenza.
Ya hacia un par de días que había llegado a la casa del coordinador. Ruby le había invitado a pasar unos días con el puesto que sus padres se iban de casa una semana a vete tu a saber que y estaba solo.
“-Además- había dicho el moreno- hace mucho que no podemos pasar un rato juntos y te prometí que algún día te llevaría a conocer mi casa.”
Por esa misma razón había ido a pasar unos días a Villa Raíz. El primer día se habían dedicado a instalar a Wally en una de las habitaciones de la casa y al día siguiente a recorrer la ciudad acompañados de Sapphire. Ahora estaban ambos en la cocina cada uno haciendo parte de las tartas.
Hacia un rato que se habían tumbado en el sofá sin saber que hacer, esa mañana Ruby le había estado enseñando algunas cosas del combate Pokemon, después de que Wally insistiese mucho e incluso le rogase con carita de pena, por lo que ahora estaban bastante cansados. Aunque ya habían comido se habían quedado con ganas de comer algo dulce y ello dio pie a la gran idea del coordinador Pokemon de hacer un par de tartas para comer viendo alguna película.
No habían conseguido ponerse de acuerdo en que tipo de tarta hacer y al final habían acabado en tablas por lo que decidieron hacer dos: Una tarta de Fresa y otra de limón. Ahora se encontraban en plena labor de elaboración de los dulces, cada uno se estaba encargando de hacer una cosa, mientras Ruby cortaba las fresas y hacia el zumo de limón Wally se había dedicado a montar la nata que necesitaban.
-Te has manchado.
La voz del moreno saco al peli verde de su ensimismación e hizo que se volviese hacia el, Ruby se acerco a el lamiendo los restos de nata que había en su mejilla y alejándose después con una sonrisa dejando al menor totalmente sonrojado y avergonzado. Había muchas veces en las que las acciones del moreno le dejaban estupefacto y muy avergonzado.
Ruby era alguien maravilloso que le había hipnotizado desde el momento en el que le vio por primera vez, todo en el era perfecto y poder pasar esa semana a su lado iba a ser un sueño hecho realidad. Wally sabia que no tenia ninguna oportunidad, no podía competir con Sapphire pero cuando el coordinador hacia este tipo de cosas era imposible no pensar que al menos tenia una minima posibilidad con el.
Por su lado Ruby estaba hecho un lío, desde hacia mucho tiempo había sentido algo por Sapphire pero desde que había conocido al peli verde no podía decir que la chica fuese ahora la única que ocupaba su corazón. Era cruel para el no poder poner en claro sus sentimientos pero seria aun mas cruel para los otros dos si lo supiesen por eso era mejor mantenerse en silencio mientras ponía en claro lo que sentía, pero mientras tanto podía disfrutar de la compañía de ambos y poder ver lo mejor de cada uno.
Aun tardaron bastante en terminar las tartas pero cuando estuvieron listas la merienda tenia una pinta impresionante, había hecho además batidos y algunas otras cosas mas para picar. Cuando lo llevaron todo al salón prepararon el sitio y metieron la película. Esa semana Ruby iba a dedicarse completamente al peli verde no solo por lo que podía sentir por el si no porque se lo merecía, Wally era la persona mas tierna que había conocido y enamorado o no tenia un lugar mas que grande en su corazón.
FIN
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