martes, 5 de marzo de 2013

Puedes contar conmigo (AntonioxArthur)


“Un café con sal, ganas de llorar.
Mi mundo empezando a temblar, presiento que se acerca el final.
No quiero ganar, ahora eso que mas da,
Estoy cansada ya de inventar excusas que no saben andar”


La rabia, la frustración, el dolor, todas las emociones negativas que podía sentir una persona se encontraban en su interior tras esa noticia. Desde hacia tiempo la sombra de la sospecha había estado planeando sobre ellos, por supuesto en un principio pensó que solo eran imaginaciones suyas. Aunque interiormente sabía muy bien qué era lo que estaba pasando. Durante mucho tiempo trató de olvidar los pensamientos que no hacían más que confundirle, confiaba en Arthur y no le importaba quién se interpusiera entre ellos, no iba a dejarle marchar.  A pesar de toda su confianza, de todo el amor que sentía, lo que ya había podido deducir desde hacía tiempo había terminando pasando.


Durante los años que llevaban juntos el inglés había sido el pilar central de su vida sentimental y ahora notaba como se pilar se había ido resquebrajando hasta romperse por completo, no era la primera vez que eso sucedía, pero esta había tenido un especial impacto. Los muebles y objetos de su habitación sintieron todo el impacto de su dolor, en cada una de las estanterías y rincones de la casa se encontraban los distintos regalos que Arthur le había otorgado, los regalos que una vez le causaron la mayor de las alegrías ahora eran como agujas que se clavaban en su pecho haciendo sangrar las heridas de su corazón. Aparto de su vista todos los objetos que le recordaran a el, ¡no quería verlos!


“Y solo quedarán los buenos momentos de ayer que fueron de los dos
Y hoy solo quiero creer…
Que recordaras las tardes de invierno por Madrid,
Las noches enteras sin dormir,
La vida pasaba y yo sentía que me iba a morir de amor,
Al verte esperando en mi portal sentado en el suelo sin pensar que puedes contar conmigo”


Su mente poseía miles de recuerdos con el rubio, unos mas alegres y otros más tristes pero al fin y al cabo todos ellos eran recuerdos que quería conservar. Sabía de primera mano que el tiempo acabaría por curar sus heridas pero mientras eso ocurría debía ser fuerte, el único consuelo que le quedaba en ese momento era pensar que al menos todos los recuerdos y los sentimientos que habían compartido significaran algo para el británico y que no los desechara como si fueran papeles viejos. Lo que más le había dolido de aquella situación eran las mentiras, hubiera sido todo mas fácil si no se hubiera obcecado en mentirle, la verdad hace daño, pero las mentiras a la larga dañan más.


Durante un tiempo le pareció que su propia capital estaba en su contra, había paseado tanto tiempo por las calles de su ciudad con el ingles que ahora era incapaz de andar por una de sus calles, ¡por su propia casa! Sin pensar en el. Arthur había ocupado cada uno de los rincones de su vida y ahora le estaba resultando sumamente difícil superar esa situación, se había centrado en sus obligaciones buscando mantener su mente lo suficientemente ocupada, ni siquiera cuanto tiempo había pasado desde que se separaron aunque en su caso, como en el de cualquier otro país, el tiempo era relativo.


“Nunca hubo maldad, solo ingenuidad,
Pretendiendo hacernos creer que el mundo estaba a nuestros pies.
Cuando el sueño venga a por mi en silencio voy a construir
Una vida a todo color donde vivamos juntos los dos”


Realmente ninguno de los dos quisimos hacernos daño, fueron un conjunto de situaciones. Si alguna vez Antonio había llegado a dañar al británico podía jurar por su propia vida y sus habitantes que no lo había pretendido, así mismo el español conocía el carácter de Arthur y sabía que el daño que le pudiera haber causado no era intencionado, al menos eso esperaba. Durante una de sus tantas noches en solitario había estado rememorando, cuanto más pensara más decaía su ánimo pero de vez en cuanto algún dato o cualquier pareja feliz que viese por la calle le traían a la mente los miles de planes para el futuro que ahora se quedaban guardados en un cajón.


Era más que consciente de que su relación no podía durar para siempre, al fin y al cabo ambos eran países, tenían sus propias obligaciones y por supuesto dependían demasiado de las relaciones que mantuvieran sus habitantes y dirigentes, aún así quisieron ser inocentes, se vendaron los ojos a sí mismos y crearon un futuro juntos, uno en el que no iban a separarse jamás. Que inocentes habían sido creyendo su cuento de hadas, pero aun con todo eso a Antonio le gustaba sentarse y recordar sus planes, le hacían sonreír y le hacían llorar, pero seguían siendo los planes de los dos.


“Y solo quedarán los buenos momentos de ayer que fueron de los dos
Y hoy solo quiero creer…
Que recordaras las tardes de invierno por Madrid,
Las noches enteras sin dormir,
La vida pasaba y yo sentía que me iba a morir de amor,
Al verte esperando en mi portal sentado en el suelo sin pensar que puedes contar conmigo”


El tiempo había pasado y el dolor se iba diluyendo lentamente, a pesar de que aun tenia muchos momentos en los que la tristeza se apoderaba de el estaba orgulloso por poder decir que ahora era capaz de pensar en el ingles y su nueva pareja sin desearles el peor de los finales. Por suerte no había tenido que encontrarse cara a cara con ellos pero sabia que no estaba preparado para hacerlo, era capaz de enfrentarse solo al ingles, después de todo lo había hecho a lo largo de los siglos, pero el antiguo imperio español no se veía capaz de aguantar con entereza una muestra de cariño entre Arthur y Kiku, se había mentalizado a si mismo de que en algún momento tendría que verlos, no podía estar rehuyendo las reuniones constantemente, y sin embargo aunque en su mente fuera capaz de aguantar la escena con entereza la realidad era muy distinta.


A pesar de todo entre unas reacciones y otras, mezclado con sus propios pensamientos, seguía teniendo la esperanza de que en algún momento todos los recuerdos de las cosas bellas que habían vivido juntos volvieran con fuerza a la mente del ingles y le ayudaran a calmar esta situación.


“Y no puedo evitar echarte de menos mientras das la mano a mi tiempo y te vas.
Yo siento que quiero verte y verte y pienso
Que recordaras las tardes de invierno por Madrid,
Las noches enteras sin dormir,
La vida pasaba y yo sentía que me iba a morir de amor,
Al verte esperando en mi portal sentado en el suelo sin pensar que puedes contar conmigo”


Después de un largo camino había conseguido quedarse en una posición bastante decente. Sin duda debía agradecérselo a todos aquellos que habían estado a su lado continuamente, desde Francis y Gilbert hasta los poco considerados momentos cariñosos con Lovino. El mayor crédito a su estado de animo actual lo tenía ellos, si o hubiera sido por su ayuda seguiría estancado en el mismo sitio, o peor aun habría sucumbido ante la situación. Definitivamente Antonio se sentía afortunado por tenerlos a su lado.


Mientras estaba en la cocina comiendo con el resto del Bad Trio recordó uno de los planes de convivencia que tenía con el ingles y se sorprendió a sí mismo al ver que no le apenaban, si no que le eran indiferentes, ahora mismo estaba teniendo otro proyecto de convivencia temporal con sus amigos, que se negaban a dejarle solo incluso en los momentos mas íntimos fisiológicamente hablando, así que por primera vez en meses pudo sonreír con verdadera alegría, no se merecía a la gente que tenia a su alrededor, les quería más que a nada.


“Que recordaras las tardes de invierno por Madrid,
Las noches enteras sin dormir,
La vida se pasa y yo me muero, me muero por ti”


El Sol le daba directamente en la cabeza mientras recogía sus adorados tomates, la mañana era tranquila y agradable por lo que decidió dedicarla a una de sus grandes pasiones. Tras recolectar una buena cantidad de la jugosa hortaliza regreso al interior en su casa secándose el sudor con el dorso de la mano. Nada mas entrar se giro con curiosidad hacia el teléfono que había empezado a sonar como si le hubiera estado esperando, aparto la canasta con tomates mientras contestaba con voz alegre, le sorprendió oír la voz de Arthur al otro lado pero no le dio importancia, hacia tiempo que la situación se había calmado y no verse durante un buen tiempo le había ayudado a olvidar miles de momentos dolorosos, ahora podía hablar con el con toda la calma del mundo, aunque internamente recordase los buenos momentos a su lado, ¿pero cómo no iba a hacerlo? El era el país de la pasión y no podía olvidar tan fácilmente su pasión por alguien y la que había sentido por el inglés era tremendamente fuerte, por lo que guardaría siempre un lugar en su interior. Antonio lo sabia y le gustaba saber que el recuerdo se quedaría ahí pero el mundo seguía girando y el giraría con el.

viernes, 1 de marzo de 2013

En el coliseo (Imperio Romano-Hispania)


Antes de empezar aclaro que los estudios que he realizado de la historia española me han llevado a considerar a Antonio también como Hispania,  por lo que esto es lo que aparecerá en el fic.

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En el coliseo


La sangre volaba por los aires y caía sobre la ardiente arena del recinto, los gritos se extendían por el aire, la gente aclamaba a sus favoritos esperando con ansiedad el momento en el que se alzaran victoriosos. Desde el palco imperial tenia una completa visión de todo lo que ocurría en la arena, normalmente los niños eran obligados a ponerse en la parte mas alta del coliseo junto a las mujeres por miedo a que la sed de sangre entrara por sus ojos, pero ser prácticamente el hijo del Imperio Romano tenia que tener sus ventajas.  El llamado Imperio Romano sonreía desde su asiento, no solo por el espectáculo que les era brindado a el y al resto de los ciudadanos de Roma, si no por la escena en la que uno de sus protegidos se inclinaba sobre la barandilla para tener una mejor visión del espectáculo. A diferencia del resto de sus protegidos el chico castaño, que disfrutaba tan fervientemente de los combates, era especial, por supuesto no se refería que fuera especial solo por cuestiones de afecto, si no porque sabia que llegaría lejos.


El resonar de las espadas podía oírse en todo el recinto resonando en los oídos de cada espectador, los ahogados gritos, todo ese ambiente hacia que su sangre hirviera, deseaba coger una espada y lanzarse a la arena para demostrar que el también podía ser aclamado como los hombres que estaban luchando en ese mismo momento, sin embargo sabia que hacer eso implicaría una buena bronca y su posterior castigo así que se conformo con disfrutar del calor de la tarde mientras veía la batalla en primera línea. Roma no podía negar que la pequeña nación que se encontraba disfrutando de los juegos era, sin duda alguna, el mas prometedor de todos sus protegidos, a su lado se encontraban Galia y Bretaña que intentaban mirar lo menos posible a la arena, tanto uno como el otro eran aún jóvenes y parecía que la simple idea de ver a dos hombres luchar a muerte por algo tan preciado como era la libertad les espantaba.


Tras el fin de los actos programados para ese día optaron por regresar a casa, el ala destinada a su uso dentro del palacio del emperador en Roma estaba dispuesta para que los jóvenes países  se mantuvieran cerca de su protector durante el tiempo que se encontraran dentro de la capital del imperio. No eran muchas las ocasiones que tenia para disfrutar de la compañía de sus pequeños por lo que se alegraba de mantenerlos a su lado, al menos hasta que los juegos inaugurales del nuevo anfiteatro Flavio concluyeran, serian cien días de grandes espectáculos en los que lo mas confortante para el romano seria estar rodeado de esos niños que había conseguido ganarse después de tanto esfuerzo.


Hacia a penas unos minutos que habían dado por finalizado el banquete de esa noche, Roma tenia la costumbre de pasear por los jardines, los mas pequeños habían comido antes y hacia bastante que se encontraban en sus habitaciones pero mientras el mayor caminaba por los terrenos anexos al palacio no pudo evitar desear que estuviesen con el en ese momento y poder disfrutar juntos de la agradable brisa y el paisaje del que gozaba. El sonido de movimiento tras unos arbustos le hizo ponerse alerta, sin embargo al agudizar el oído pudo percibir una respiración agitada, lo mas lógico hubiera sido ignorarlo ya que seguramente se tratase de un par de jóvenes expresando su amor entre los matorrales pero la curiosidad fue mas fuerte que el y un par de segundos después estaba acercándose con sigilo al matorral. Lo que vio allí le dejo sorprendido, Hispania se encontraba dando golpes al aire usando un palo a modo de espada, Roma sonrió observándole, a pesar de no tener experiencia en combate el chico no se movía mal, seria un buen guerrero.

-Si eso pretende ser una espada deberías sujetarla mas abajo- el pequeño castaño se giro sorprendido ante la voz que le hablaba, antes de establecerse en ese lugar se había asegurado de que no hubiera nadie alrededor-  Aunque también deberías estar con tus hermanos y no aquí solo.


La frase del adulto pudo haber sonado como un regaño si no fuera por el tono jovial que utilizo. Salio de los arbustos acercándose al menor y arrodillándose a su lado procurando que colocara las manos de forma correcta y ayudándole a dar un nuevo golpe al aire, el cual resultó ser mucho mas preciso y fuerte que los anteriores. Hispania miraba al hombre que se había convertido prácticamente en un padre para el, al principio no estaba seguro de querer pasar a estar bajo su mando, pero con el tiempo había acabado cogiéndole muchísimo cariño, no era tan malo como le habían dicho y él se divertía mucho estando a su lado.


-Pater- llamo el menor en un tono suave girando el rostro para mirar cara a cara al mayor- ¿Cuándo me enseñaras a luchar?


Los combates que ese día habían presenciado fueron suficientes para hacer que el instinto guerrero que aun no se había desarrollado en el menor saliera a la luz, lejos de resultarle extraño, a Roma esto le agradaba, sabia de sobra que el castaño no era como sus hermanos, el era muchísimo mas dado a la batalla y tendría grandes conquistas, por supuesto el Imperio Romano no pretendía caer nunca, pero si lo hacia sabia que tendría un gran sucesor y ese era el jovencito que se encontraba a su lado.


-¿A qué viene este repentino interés por el combate? - pregunto el mayor encarando una ceja. Estaba seguro de conocer la respuesta a su propia pregunta, pero quería oírla de la boca del hispano.


-Hoy en el coliseo… cuando vi lugar a los gladiadores, pensé que quería ser como ellos- no podía olvidar la fuerza que desprendían esos hombres, no era una batalla cualquiera, los dos estaban luchando por su libertad. El mismo era una nación y estaba seguro de que un día también tendría que luchar por su propia voluntad, así que debía estar preparado- Quiero aprender a luchar porque quiero ser como ellos- Sin embargo su propia supervivencia no era lo único por lo que el hispano buscaba la habilidad para luchar, sabia que muchos de esos hombres tenían familia o podían formar una si ganaban su libertad, incluso el lo había sentado en sus propias carnes durante los combates del castaño mayor, lucharía por proteger lo que le importaba- Si me hago fuerte podré proteger a los que viven en mi casa.


Que Roma se quedase sin palabras era algo que no sucedía muy a menudo, normalmente siempre tenia un as en la manga para contestar a cualquier cosa, pero eso le había tomado totalmente por sorpresa. Hispania se caracterizaba por ser el mas alegre y despreocupado de sus protegidos por lo que una confesión tan profunda fue algo que le impresionó y al mismo tiempo le llenó de orgullo, no se había equivocado si alguien era digno de llevar el legado de su imperio era ese pequeño. Podía ver la decisión en los ojos del menor, seria grande, muy grande.


Cuando la ligera brisa le dio en la cara no pudo evitar volver a abrir los ojos, miles de recuerdos estaban llegando a la mente de Antonio, ese lugar le traía tantas imágenes a la cabeza que se sentía incapaz de ponerlas en orden. Se encontraba en Roma para asistir a una reunión importante, pero ese día había conseguido librarse de la compañía y encontrar un rato para deambular por la ciudad que le traía tantísimos recuerdos que no estaban relacionados solo con su anterior protegido, si no también con el hombre que le había ayudado a ser lo que era ahora. Miró a su alrededor con una sonrisa triste adornando sus labios, se encontraba en el Coliseo Flavio, el mismo que una vez había albergado un gran numero de espectáculos, los cuales había visto con sus propios ojos, le resulto curioso que actualmente tuviera que pagar para entrar a un sitio que conocía totalmente de memoria pero había valido la pena por los recuerdos que le llegaban.


-Te dije que un día estaría en la arena pater - susurro al viento sin dejar de mirar el lugar donde un día estaba el palco imperial, conocía las esperanzas que había puesto en el y aunque las cumplió durante un tiempo no pudo evitar caer, igual que lo había hecho el Imperio Romano antes.


A pesar del tiempo que había pasado su cultura aun permanecía dentro de la suya en muchos aspectos y, aunque sus habitantes no se dieran cuenta, a pesar de las invasiones y las dificultades todos ellos eran descendientes de ese gran hombre que una vez fue considerado el mas poderoso del mundo. Sus ojos aceituna se posaron por ultima vez en las gradas y la sonrisa triste que antes portaba ahora paso a ser una totalmente sincera, habría jurado verle entre las piedras y aunque fuese una ilusión se quedaría con ese recuerdo.


-Ya has pasado mirando el mismo punto durante mucho tiempo Chéri.


El rostro del español se giro hacia la voz familiar que le hablaba, al parecer no era el único en tener la idea de pasar por allí, Arthur y Francis ahora se encontraban a su lado mirando igualmente el punto fijo entre las rocas. Ninguno de los tres olvidaría esa época, por mas que pasara el tiempo ellos mismos recordarían mucho mas de lo que contaban los libros de texto o documentos de la época, ellos habían conocido esa época en persona y en mayor o menor medida, aunque la gente olvidara sus orígenes, ellos seguían teniendo presente en su mente al gran hombre que los cuido.


Pasados unos minutos finalmente los tres se volvieron para seguir su camino, no necesitaban ver nada mas, observar durante un momento el coliseo había sido suficiente. Un par de ojos acompaño el movimiento de los tres en su trayecto hacia la salida del edificio, la sonrisa en su rostro era bien visible, Roma estaba orgulloso, ahí iban sus tres pequeños ahora convertidos en verdaderos hombres. Antes de los tres países abandonaran finalmente el edificio la antigua nación se levanto haciendo el gesto de aprobación que tantas veces había hecho su emperador en ese mismo lugar y dejando que el viento se lo llevara a los tres mientras salían por la puerta de la vida.


FIN


jueves, 7 de febrero de 2013

Venganza (DickDamian)


ATENCIÓN: Este fic tiene contenido sexual y Shota, leelo bajo tu responsabilidad.  


Tenia muy claro que esto era un problema, normalmente solo necesitaba dormir un par de horas para tener un descanso completo pero por alguna razón cada vez que le tenia cerca esas dos horas de sueño se convertían fácilmente en diez. No entendía como Grayson podía dormir tanto pero siempre que terminaban en la misma cama y los brazos del mayor le rodeaban era imposible librarse del sueño. Por supuesto día no era una excepción, a penas había tenido tiempo de abrir los ojos cuando el sonido de un móvil les despertó, se movió inquieto entre los brazos del mayor buscando apartarse de ese sonido lo máximo posible.


Por su parte Dick se encontraba en ese momento bastante desorientado no se esperaba despertar con tanta brusquedad, casi se sentó en la cama de golpe al oír el sonido del teléfono pero por supuesto un bultito entre los brazos le impidió sentarse del todo. Miro a su alrededor buscando de donde provenía el sonido y enseguida se encontró con una llamada que no esperaba tan pronto. Alargo la mano cogiendo el teléfono y contestando con voz mas dormida que despierta.


-¿Diga?- una voz femenina al otro lado del teléfono le hizo volver a tumbarse en la cama con el pequeño- Babs… ¿no es muy pronto para llamar?


El solo hecho de escuchar ese nombre hizo que el poco sueño que seguía teniendo se evaporara en un momento, arrugo el entrecejo oyendo la estúpida conversación que tenia el mayor con la pelirroja, por lo que podía entender habían acordado verse ese día temprano pero por supuesto el había sido una gran distracción para que eso no pasara. No podía decir que tuviera nada en concreto contra la pelirroja salvo una cosa: estaba demasiado cerca de Grayson.


Conocía de sobra su historia y sabia todo lo que habían vivido juntos, incluyendo su extraña relación amorosa. No había conseguido saber con exactitud si aun seguían juntos o no, pero si tenia claro que ahora él era quien estaba mas unido al primer Robin y no iba a dejar que la pelirroja paralítica le echara a un lado. Se quedo observando por un momento las reacciones y las disculpas del mayor, realmente parecía arrepentido por haberla dejado plantada.


Dick no podía creer que hubiera sido tan idiota, el día anterior se le había olvidado llamar a Babs para decirle que no podría acudir en ese momento, no eran muchas las ocasiones en las que tenia de que Damian se quedara con el, así que por un día pretendía quedarse en casa con el chico pero el día anterior paso tan rápido que no fue capaz de avisar a la pelirroja. Podía notar la mirada intensa del otro, se imaginaba que estaría del mal humor por haberse despertado de forma tan brusca así que solo le volvio a pasar un brazo por los hombros acariciandole el cuello mientras seguia hablando con la pelirroja.


Se extraño cuando vio ese gesto y estuvo a punto de decirle algo pero un gesto con su mano le hizo guardar silencio pero si de verdad pensaba que se iba a quedar callado estaba muy pero que muy equivocado. Se deshizo del brazo del mayor sentandose en la cama, en un primer momento el otro le miro extrañado pero pronto le resto importancia al verle desperezarse a su lado, sin embargo cuando el menor se sento sobre su regazo mirandole con el ceño fruncido y una sonrisa algo en su interior le dijo que esto no iba a acabar bien.


Nightwing hizo un ademán de apartar el teléfono de su oreja para decirle algo al moreno, pero el mordisco sobre su cuello le hizo agarrar el aparato con mas fuerza mientras se mordia los labios luchando porque ningun sonido escapase de su boca y pudiera alertar a la pelirroja.


-¿Dick?- oyó decir al otro lado- ¿Estas bien?


-Si… recuérdame que aleje mas la mesilla de la cama para que no pueda agredirme de nuevo.


Aun contra la piel ajena el menor sonrío, esta vez Grayson había conseguido salir del aprieto pero se aseguraría de que dentro de poco no pudiera ni decirle dos palabras seguidas a la chica. Sin alejarse de donde estaba sentado Damian empezó a repartir mordiscos fuertes a lo largo del cuello del mayor, conocía de sobra que ese era uno de sus puntos débiles e iba a aprovecharlo, pero por supuesto las acciones que estaba llevando a cabo en ese momento eran solo el preludio de algo mas grande.


Por otra parte si le hubieran perdió a Dick que dijera algo en ese momento no habría podido decidirse, estaba luchando por no desconcentrarse y seguirle la conversación a Bárbara pero hacerlo con ese chico sobre el repartiendo mordiscos a diestro y siniestro por todo su cuello era algo difícil. No podía creerse que esto estuviera pasando, pero por un momento su mente fue lo suficientemente clara como para descubrir que estaba pasando. Hacia varios días que había tenido una conversación seria con Damian, tenia muy claro que su situación era muy complicada, si alguien descubría lo que estaba pasando entre ellos no iba a acabar bien, sobre todo si Bruce lo descubría, pero no podía decir que eso fuera suficiente para dejar de lado al Wayne menor, había pasado tantas cosas con el que le era imposible cortarlo de raíz. Tras muchas noches en vela, sin poder concentrarse en las patrullas y cometiendo errores garrafales a cada cosa que hacia había tomado una decisión: Le era imposible dejar al chico, así que por el momento dejaría las cosas tal y como estaban. El problema venia cuando la primera Batgirl intervenía en el asunto, no es que Damian no la aguantara pero a pesar de las negaciones del mayor podía oler sus celos a kilómetros de distancia, y admitiría que eso se le hacia adorable, por lo que pensó que a eso se debía su comportamiento ahora mismo.


La solución mas fácil hubiese sido la obvia, colgar a Oráculo y encargarse del pequeño petirrojo pero la voz del menor en su oído diciendo “Ni te atrevas a dejar el teléfono” fue suficiente para descartar esa idea, Damian quería venganza e iba a conseguirla. El menor podía notar claramente como la respiración y los latidos del otro iban acelerándose por momentos, al mismo tiempo que cierta parte de su anatomía estaba despertando a gran velocidad. Una sonrisa traviesa apareció en sus labios, eso iba a ser divertido, al menos para el. El hecho de que Grayson desconociera prácticamente lo que era un pijama le facilito bastante la tarea, sus dedos comenzaron a recorrer las partes de la piel expuesta que no cubría su boca dejando arañazos y marcas que habían que el mayor se sobresaltara y dijera alguna incoherencia de tanto en tanto.


Por mas que deseara prolongar ese juego hasta hacerle tener que gemir prácticamente contra el teléfono, Damian era consciente de que la conversación o duraría eternamente así que debería acelerar el proceso. Se bajo del regazo del mayor para volver a la cama y sin darle tiempo a nada retiro la sabana que les había estado cubriendo a ambos, no era extraño encontrar que bajo ella no había ninguna otra prenda que cubriera al primer Robin salvo unos boxer con un gran bulto en ellos. Cuando ambos pares de ojos azules entraron en contacto la sonrisa del pequeño asesino se ensancho mientras tiraba del elástico de los boxer dejando libre el miembro erecto del mayor.


Dick Grayson no se consideraba una persona vergonzosa, al menos no demasiado, pero la situación en la que se encontraba en ese momento era suficiente para hacer que la poca vergüenza que tenia aflorara de golpe, a pesar de continuar con los boxer puestos se sentía desnudo y la mirada del menor sumado a la voz de Bárbara que llegaba desde el otro lado de la línea le hacían sentirse expuesto, casi como si estuviera haciendo eso mismo en un sitio publico bajo la mirada de todo Gothan. Estaba obligado a seguir pensando en la conversación que mantenía con la chica, aunque en los últimos minutos mas bien parecía que no le estaba haciendo ni caso por eso se obligo a si mismo a sacar ahora otro tema de conversación, algo trivial con lo que pudiera lidiar sin apartar la mirada de los movimientos de Damian.


La situación cada vez se inclinaba mas a su favor, Grayson a penas podía pensar y varias de las frases que decía ya eran mas que entupidas y carecían de todo sentido por lo que ahora era el momento adecuado para poner en practica el resto del plan que tenia en mente. Volvió a ponerse frente al mayor pero esta vez no se subió encima, mas bien fijo su mirada en la del otro al mismo tiempo que bajaba con lentitud hasta quedar a la altura de su entrepierna, cuando se encontraba a pocos centímetros de Nightwing saco la lengua dando un primer lametazo en la punta de su miembro. Según su lengua rozo el miembro del otro la mano libre del mayor se agarro con fuerza a las sabanas mientras echaba de golpe la cabeza hacia tras moliéndose los labios, Damian no pudo evitar soltar una pequeña risa cuando del impulso se dio un cabezazo contra la pared que tenia detrás.


-Dick, ¿Seguro que estas bien?- pregunto esta vez un poco cabreada la pelirroja, estaba muy raro.


-Me he… levantado mas torpe que de costumbre… no te preocupes.


Por supuesto Babs no era estúpida y sabia que algo estaba pasando ahí pero por mas que intento decirle que le llamaría mas tarde el chico parecía no querer dejarla ir tan fácilmente, no podía ser tan grave lo que estaba haciendo…. ¿o si? Realmente prefería no pensar en ello e intentar llevar una conversación mas o menos decente. Para desgracia de la pelirroja esa no era la idea del moreno menor que ahora se entretenía enredando su lengua por la anatomía mas sensible del primer Robin, cualquiera que hubiera visto al chico diría que se estaba comiendo el helado mas delicioso del mundo, y por supuesto esta interpretación no paso desapercibida para Dick. No era la primera vez que ocurría algo como eso y siempre que ocurría se sentía hipnotizado por los movimientos de Damian, seguramente Talía le hubiera entrenado para hacer que sus propios movimientos confundieran a su adversario en cualquier situación y el chico era muy bueno adaptando sus habilidades a otras situaciones.


Mientras mas rápido se movía la lengua de Robin mas perdía la concentración el mayor, ahora las frases que le soltaba a la pelirroja ni siquiera tenían nada que ver con lo que estaban hablando. Sus manos seguían apretando con fuerza las sabanas poniendo en su agarre todo el empeño para no soltar ningún sonido que pudiera ser mal interpretado para la chica que se encontraba al otro lado de la línea, pero era difícil, muy difícil. Por otro lado Damian estaba mas que orgulloso de las reacciones que provocaba en el mayor, por supuesto que Oráculo tenia que sentirse totalmente ignorada pero esa era justo la gracia de esa situación, quería hacerle ver a la pelirroja que si Grayson estaba con el solo podía centrarse en él. Por desgracia llego un punto en el que la antigua Batgirl no soporto seguir siendo ignorada y dio por finalizada esa conversación, por supuesto para Dick esto fue un alivio sin embargo para Damian fue una decepción.


-¿Ya has colgado a tu novia? Que rápido habláis ¿no?- dijo con una sonrisa de lado lamiéndose los labios.


-Eres… un pequeño… monstruito…


El mayor se le quedo mirándole un momento antes de sonreír también y así no pasaron ni dos segundos hasta que se encontraban rodando entre las sabanas.  A pesar de que la rabieta de Damian había terminado en una situación bastante incomoda tenia que admitir que también había sido bastante excitante y realmente no se podía quejar mucho de ella… pero si podía vengarse, y tenia todo el día por delante para vengarse de el de la mejor forma posible.

FIN

sábado, 26 de enero de 2013

Mi enfermero (DickDamian)





La fuerza con la que se estaba mordiendo los labios era tanta que estaba seguro de que cuando levantase la cabeza de la almohada tendría que curarse el labio pero el dolor que estaba sintiendo ahora era demasiado fuerte. Apretó la cabeza con tanta fuerza en la mullida almohada que si hubiera permanecido así mucho mas tiempo habría acabado por asfixiarse. Respiro hondo recordando como había llegado a esa situación.


 La noche anterior la patrulla parecía ser tranquila, se encontraba observando a una pequeña banda que podría suponer un pequeño peligro para esa noche, no era nada serio así que se permitió despistarse durante un momento para mirar su móvil. Hacia tiempo que había cogido la manía de llevarlo con el, no es que le gustara estar pendiente de ese cacharrito cuando tenia tantos chismes que utilizar en la patrulla, sin embargo un descubrimiento encantador le hizo cambiar de opinión. Era consciente del hecho de que Damian como parte de estas nuevas generaciones siempre llevaba el móvil encima y por supuesto tenia una cuenta de esa red llamada Twitter, aunque hubiera sido muy fácil confundirse con todos esos niños y jóvenes fans de Batman y Robin había cosas que solo el sabia que le permitían diferenciar al pequeño Wayne entre un millón de imitadores. Este nuevo descubrimiento le había servido para mantener controlado al nuevo Robin y ahora agradecía mas que nunca tenerle controlado.


Por lo que estaba viendo ahora mismo el menor no se encontraba para nada de buen humor y estaba repartiendo golpes a diestro y siniestro entre todos los matones que estaba encontrando en su paso, a este ritmo seguro que no dejaba nada para que ninguno de ellos tuviera algo que hacen en esa noche. Sin embargo había convivido con Damian mucho tiempo y sabia que tener al hijo de Talía Ash’ Ghul cabreado era algo que no presagiaba nada bueno y supo que no estaba equivocado en ese pensamiento cuando varios de los miembros de la banda que estaba vigilando cayeron presa de los golpes de una mancha negra, amarilla, roja y verde.


Según iba bajando por el edificio en el que se encontraba observo atento la pelea, era increíble que el menor pudiera quitarse de encima a 10 tíos armados mientras seguía escribiendo en el móvil. Se detuvo un momento en el alfiz de la ventana para comprobar si los numerosos Tweets de Damian delataban la causa de su enfado, pero para su desgracia solo vaticinaba lo que les esperaba a esos hombre, por mas que supiera que no iba a acabar si se metía en medio del cabreo del menor su sentido del deber no le dejaba abandonar a esos pobres hombres en manos del pequeño demonio.


-Creo que han aprendido la lección Robin- dijo mientras detenía su brazo. Había conseguido evitar que su puño acabara incrustado en la cara del hombre por bien poco- dejémosle el resto a la policía.


-No te metas en esto Nightwing- el tono del menor era una advertencia y sus palabras habían sido tan frías que de haber sido cuchillos le hubieran atravesado. El hombre estaba aprovechando ese momento para escapar, pero el pequeño fue mas rápido que el, sujetándose al brazo de Dick consiguió girar sobre su eje y noquearle de una patada en la cabeza- ¿A qué se supone que has venido?


-Parece que alguien esta de mal humor- sonrío intentando quitarle tensión al ambiente, si jugaba bien sus cartas podría conseguir salir de esta sin muchos golpes, pero a quien quería engañar, era horrible jugando a las cartas- No creo que desquitarte con todos los criminales de Gothan sea la mejor manera de templar tus nervios, ¿Por qué no vamos a casa y hablamos de esto?


Para su desgracia Damian no tenia la misma idea en mente. Mientras el mayor le ofrecía una tregua Robin se preocupó de ponerse en una buena posición para propinarle una patada en el estomago que le dejo sin alientos un par de minutos, el tiempo justo para escuchar la advertencia del menor y ver su escape, ese chico necesitaba una correa. Se puso en pie empezando a perseguirle, no podía dejarle solo, a saber la que liaba. Sus palabras resonaban aun en su cabeza, “Apártate de mi camino si no quieres salir mal parado Grayson”, últimamente había cogido mucha mas confianza con el pero en los momentos donde estaba muy serio seguía llamándole por su apellido.


No podía calcular exactamente cuanto tiempo llevaba corriendo, tenia suerte de que todos los dispositivos que usaran llevaran un rastreador para saber quien se encontraba mas cerca de su posición si necesitaban ayuda, eso fue justo lo que le permitió seguirle. Era consciente de que si Damian había salido de esa manera solo podía significar dos cosas: Su padre estaba de viaje por causa de la empresa, cosa que ellos sabrían si Batman hubiera abandonado la ciudad, o se habría ido a espaldas suyas y ahora Bruce estaría como loco buscándole y conociendo al chico seguramente la segunda opción fuese la mas acertada. Sabia de sobra que lo que estaba apunto de hacer acabaría por buscarle un buen problema pero por una vez estaba mas que seguro de que ese problema de diez años superaría a Batman en todos los aspectos.


Cuando por fin consiguió dar con Robin este se encontraba acorralando a uno de los criminales mas buscados de Gothan, a pesar de lo cabreado que estaba tenia que reconocerle sus meritos al pequeño. Por segunda vez en esa noche consiguió detener a Damian antes de que provocara daños mas graves de los que ya tenia ese tío, sin embargo esta vez la respuesta no fue tan “suave” como había sido la anterior, seguramente una nueva patada en el estomago seria desear demasiada misericordia. La lluvia de golpes que se precipito sobre el no tardo en llegar.


-¡Te dije que no te metieras en esto!


-No pienses que voy a dejarte ir por ahí desquitándote con el primero que encuentres- los golpes del menor eran muy precisos y o siempre era fácil esquivarlos, tenia que hacer todo lo posible por hacerle entrar en razón antes de que pasara algo grave, o peor, antes de que Bruce los encontrara a los dos- Vamos Damian, lo que sea que te este molestando seguro que podemos hablarlo.


Robin parecía hacer oídos sordos de sus palabras pero los golpes que le propiciaba hablaban por el, no sabia exactamente que era lo que había pasado, aun así esperaba poder ayudarle. Tras un buen rato intercambiando golpes empezaba a notar como le estaba afectando, el chico era muy bueno, en ese estado de furia con el que le atacaba no podía aspirar a defenderse de todos los golpes y algunos eran realmente fuertes. El ultimo golpe le había obligado a retroceder un par de pasos, las heridas de los días anteriores se estaban resintiendo con esa batalla y las nuevas que le estaba provocando el menor ardían sobre su piel, las palabras que salían de su boca parecían no llegarle y el no tenia aguante para estar así toda la noche.


No podía recordar cuanto tiempo estuvieron peleando, a su mente solo podía venir el dolor de las heridas la mañana siguiente cuando despertó tras unas pocas horas de sueño. No había podido moverse con libertad en todo el día y la mayor parte tubo que pasársela en la cama, dudaba que esa noche pudiera salir de patrulla, por suerte había recibido una llamada de Bruce diciéndole que no necesitaba que estuvieran todos en la calle esa noche pero algo le dijo que ese golpe de suerte tenia que ver con un pequeño petirrojo, pero no iba a desaprovechar esa oportunidad así que se paso el resto del día durmiendo y esperaba hacerlo también gran parte de la noche.


El sonido del timbre le había despertado pero decidió ignorarlo, fuera quien fuera podía volver mas tarde, se dio la vuelta para seguir durmiendo pero el sonido del móvil impidió esa placentera tarea, con un gruñido de disconformidad cogió el teléfono para mirar el mensaje que había en el: “Se que estas en casa, abre la puerta de una maldita vez Grayson”. Era bastante evidente que es mensaje solo podía ser de una persona y se pregunto porque no había entrado por la ventana como solía hacer. A regañadientes se levanto yendo hacia la puerta, era consciente de que si tardaba mucho empeoraría la situación así que se dio toda la prisa que pudo, cuando abrió la puerta comprendió por que el menor no había entrado por la ventana. Damian se encontraba frente a el mirando hacia otro lado con una mochila a la espalda y vestido de calle, no era una visita por trabajo.


Después de ese encuentro había tenido una sorpresa tras otra, pero aunque le hubiera hecho ilusión la visita del chico tenia que admitir que la situación en la que se encontraba ahora no era de sus favoritas. Volvió a morder la almohada para contener los gemidos que pugnaban por salir de su boca.


-Eres un quejica- aseguraba la voz del menor mientras terminaba de vendarle el brazo, tenia que reconocer que se había equivocado y después de estar pensando todo el día en el estado de ese idiota que había sido lo suficientemente estúpido como para meterse en su camino mientras estaba enfadado decidió que lo mejor que podía hacer era eso, después de todo le había costado bastante aceptarlo pero sabia que Dick era importante para el, por supuesto eso no quería decir que se lo fuera a decir a el- tampoco es para tanto.


-Como se nota que tu no eres quien tiene las heridas - trato de restarle importancia sonriendo pero dolía demasiado- tus golpes son realmente efectivos.


-Te avise y no quisiste hacerme caso, ahora te jodes.


Bueno al final todas esas heridas iban a servir para algo. Después del dolor inicial se sentía mas aliviado y aunque había comprobado de sobra como Damian no valía para ser enfermero tenia que admitir que le había hecho muchísima ilusión que fuera a por el. Tras la sesión de tortura a la que había sido sometido se sintió con fuerzas para preparar una cena medianamente decente para ambos pero para su sorpresa de la mochila de donde el menor había sacado un botiquín también saco varios recipientes de comida diciendo que se los mandaba Alfred, podía notar de lejos como mentía y eso solo se le hizo mas adorable, Se inclino dándole un beso en la frente y sonriendo al verle sonrojarse.


-Iré a calentarlo, vuelvo enseguida.


No tardo ni diez minutos en tener la deliciosa comida de Alfred caliente y servida en platos, cuando volvió al salón se encontró al chico con el móvil, sabia que ahí estaría depositando miles de insultos contra su persona pero no le importaba, esa noche prometía muchísimo. Las heridas habían tenido una buena recompensa, si iban a ser así todas sus reconciliaciones tendría que dejarse pegar por Damian mas a menudo.

FIN

viernes, 25 de enero de 2013

Espera (DickDamian)



Espera

Por primera vez en su vida Damian tenia tantas ganas de llorar que a penas podía contener las lagrimas. Deseaba dejar salir su frustración y enfado en esas endemoniadas gotas saladas que ya habrían empapado los ojos de cualquiera, pero aunque tuviera ganas de llorar no lo haría, no ahí.

A su lado se encontraban sentados su padre y Drake, arrugo el entrecejo viendo como el brazo del mayor pasaba sobre el del antiguo Robin, esa escena provoco que la opresión que estaba anclada en su pecho se hiciera mas grande y al mismo tiempo transformo las ganas de llorar en ganas de golpear a Drake hasta desquitarse por completo, después de todo esa situación había sido su culpa, Red Robin era quien debía estar en esa estúpida mesa de quirófano con Alfred intentando por todos los medios posibles que no muriera, pero no había sido así.

Apretó los puños mirando hacia otro lado, estúpido Grayson, debería haber dejado que esa aberración de la naturaleza que era el Joker matase a Drake en vez de ponerse en medio.  Maldijo una y mil veces el complejo de salvador que tenía, no era superman y eso tenia que admitirlo, ¡mierda! Ni siquiera tenia tanto aguante como su padre, pero aun así se esforzaba al máximo ignorando que tenia debilidades, que en cualquier momento podría estar muerto. Tras este hilo de pensamientos Damian sintió como su mente empezaba a darse cuenta de algo, había sido obvio desde el principio pero ahora lo tenia mas que claro: se había vuelto débil. Normalmente no debería haberle importado si moría o no, después de todo deberían ser sacrificables y prescindibles siempre y cuando  eso le ayudara a conseguir sus propósitos o los de su padre. Sin embargo ahora estaba allí, esperando a que ese idiota diese algún síntoma de que estaba bien. La frustración era demasiada, se mordió el labio intentando desquitarse un poco y hasta que sintió el sabor metálico de la sangre no se dio por satisfecho, mas le valía salir vivo.

La realidad le arrastro de golpe cuando vio a Tim levantarse y correr hacia la puerta, habían tenido que trasladar a Nightwing y dejarle a cargo de la doctora Leslie dada la incapacidad de la batcueva para atender sus heridas. Cuando la camilla en la que llevaban a Dick asomo por la puerta pudo verle cubierto de vendajes, las heridas parecían ser mas profundas de lo que habían pensado en un primer momento. Mientras los otros dos se acercaban a la camilla el se quedo al margen, no quería acercarse mientras estuvieran ahí, pudo oír los regaños de su padre por su falta de cuidado y su estúpida temeridad, sin embargo parecía que no escuchaba ninguno de sus regaños, solo sonreía mientras acariciaba la mejilla de Red Robin.

Tras un par de minutos le vio levantar la cabeza como si estuviera buscando algo, cuando su mirada se detuvo sobre el su sonrisa se hizo mas amplia y levanto una mano con lentitud haciéndole un gesto para que se acercara, por su parte Damian no pudo mas que apretar los puños y avanzar lentamente, cada paso que daba era como si le alejara mas de la camilla en vez de acercarle. Cerro los puños con fuerza pero en cuanto estuvo a su lado las manos de Dick le hicieron bajar hasta su altura mientras le susurraba algo al oído.

-Tienes la nariz roja, si quieres llorar puedes hacerlo, nadie va a decirte nada.

Durante un par de segundos Damian abrió su boca con incredulidad pero después los apretó con fuerza, podía sentir la mirada de su padre en la nuca y lo peor es que también sentía la sonrisa de Drake, podría haber escogido cualquier otro momento para decirle eso pero nunca le perdonaría que le hiciera pasar esa vergüenza delante de su padre y por supuesto mucho menos de Drake.

-Muérete.

Se separo de la camilla alejándose hacia el otro lado de la habitación, dijera lo que dijera nunca admitiría delante de ellos dos que estaba preocupado y mucho menos a darle una respuesta mas acorde a la situación. Pero había una cosa que tenia mas que clara, si Dick volvía a darle un susto parecido seria el mismo quien acabara por matarle.

Fin

jueves, 3 de enero de 2013

Reposo (BurnxGazell)




Sus ojos se abrieron con pereza enfocando el techo de la habitación. Estaba cómodo y calentito en su cama por lo que no fue difícil sucumbir a la tentación de volver a dormirse, sin embargo  el fuerte dolor que sintió en el tobillo al cambiar de postura le hizo volver de golpe a la realidad. Cuando despertó no recordaba haber sentido dolor alguno en el pie y ni siquiera sentía la molestia constante que ahora le acosaba. El irse a dormir llevaba implícita la esperanza de que el despertar trajera solo el recuerdo de un mal sueño o al menos que se llevara el dolor pero para su desgracia no había sucedido ninguna de las dos cosas.

-Entupido tobillo y estúpido Midorikawa- refunfuño acomodándose con cuidado intentando que no le doliera más- en cuanto me recupere ten por seguro que cogeré tu pelo de helado y te lo arrancare cabello a cabello.

-Si haces eso seguramente la ira de Hiroto te provocara algo mas de un esguince en el tobillo.

Soltó un gruñido mientras se cruzaba de brazos mirando al chico que acababa de entrar por la puerta, realmente no necesitaba mirarle para saber quien era pero no iba a dejar pasar la oportunidad de lanzarle una mirada asesina. Suzuno se sentó en una silla al lado de la cama donde se encontraba el pelirrojo, aunque en ocasiones empezaba a pensar que era mas bien un bebe lo que tenia que cuidar y no un chico lesionado.

-Entonces dime tu una buena forma de vengarme y que no acabe con mi entierro- protesto sin dejar de mirarle mal, agradecía tener compañía en esos momentos de incapacidad.

-¿No te has planteado no vengarte?

Haruya alzo una ceja mirando al peli blanco, ¿estaba hablando en serio? Midorikawa había conseguido que no pudiera salir de la cama durante al menos una semana y ¿¡pretendía que no se vengara de el!? Definitivamente Gazell se había vuelto loco si pensaba que iba a quedarse sin hacer nada.

Fuusuke no sabia exactamente los detalles  pero sabia que ese mismo día por la mañana había tenido lugar una de las tantas discusiones que Burn y Reize solían tener, casi siempre por culpa del primero, y que esta vez había acabado con un pelirrojo ex capitán de Prominence cayendo por las escaleras y con una lesión que ahora le impedía levantarse de la cama. No es que la lesión fuese nada del otro mundo pero era bastante aparatosa por lo que necesitaría al menos una semana de reposo para estar completamente curada.  Por un lado se alegraba de que por fin Midorikawa se hubiese impuesto ante Nagumo pero lo que no le alegraba en absoluto era que tuviese que ser el quien se comiese el marrón de cuidarle.

-¿Vas a dejar de mirarme así o tengo que taparte los ojos? - la mirada fija del pelirrojo empezaba a molestarle pero algo dentro de si mismo le decía que Haruya estaba aburrido y el seria el blanco de su desahogo.

-¿Estas disfrutando con esta tortura verdad Fuusuke?- dijo seriamente apoyando la cabeza en los brazos- a mi no me engañas.

-Primero, esto no es una tortura si no una orden medica y se llama reposo por si aun no te has enterado. Y segundo no disfruto con esto- hizo una pausa para mirarle con el ceño fruncido- por lo que si pretendes entretenerte molestándome ten por seguro que cogeré esa almohada te asfixiare con ella.

-¡Se supone que tu responsabilidad conmigo es entretenerme! -Replico sentándose en la cama para estar a su altura.

-Mi “responsabilidad” es cuidarte y eso implica que te quedes en la cama- puso una mano en su hombro empujándole para tirarle de nuevo a la cama- así que no intentes añadir mas cosas al contrato.

La boca del pelirrojo se abrió ligeramente ¿contrato? ¿¡estaba comparando su relación con un contrato!? … que alguien le explicara por que seguía saliendo con ese entupido cubo de hielo. Su mente estaba procesando un millón de respuestas en ese momento y todas ellas implicaban alzar la voz y por consiguiente una discusión y para colmo mientras las ganas de darle un puñetazo aumentaban Fuusuke se encontraba tranquilamente leyendo a su lado.

-A veces pienso que eres un demonio - acabo por suspirar dejándose caer en la cama y dándose la vuelta para no verle la cara- entupido…

El comportamiento infantil de Burn era insufrible la mayoría de las veces pero había otras ocasiones, como esta, en la que le resultaba adorable. Cerro el libro observando su espalda durante un momento, el libro paso a estorbarle en las manos así que lo dejo a un lado mientras se sentaba al borde de la cama y se inclinaba para darle un beso en la mejilla.

-Quita - gruño el pelirrojo apartándole con el brazo.

-Para jactarte de ser un bromista no tienes nada de sentido del humor- replico el peli blanco pasando el brazo por su cintura y dándole un beso en el cuello- pero pensé que sabias distinguir cuando utilizo una trampa para que estés callado un rato.

Esta vez la respuesta que recibió fue un gruñido que no era ninguna palabra o frase en concreto. Suzuno podía imaginar la cara que debía tener el otro en ese momento y estaba seguro de que era adorable. Al menos tenerle una semana en la cama y en reposo tendría sus ventajas, le tenia todo para el.

FIN

Relax (Jack FrostxBunnymund)


Relax


A medida que el día de Pascua se acercaba la supervisión de los preparativos era mucho mas meticulosa, todo tenia que salir a la perfección. Precisamente su trabajo como Conejo de Pascua era asegurarse de que no se cometía ni el mas mínimo error. Después de los acontecimiento transcurridos el año anterior Bunnymund quería que esta Pascua fuera  perfecta.


-Creo que alguien esta de mal humor. ¿Te ha quedado mal la decoración de algún huevecitos?


El sonido de esa voz llego hasta sus oídos como pequeños cristales helados, no necesitaba darse la vuelta para saber quien estaba ahí y mucho menos para notar la entupida sonrisa que debía estar plasmada en sus labios. Jack estaba sentado en una de las piedras de la madriguera mientras le miraba burlonamente, Bunny suspiro cansado, no tenia tiempo para ocuparse de ese crío, había demasiadas cosas por hacer.


-Sigo sin entender como te cuelas aquí a tu antojo chaval- dijo antes de seguir por su camino, tenia la vaga esperanza de que por una vez el chico escarcha fuera considerado con el y se largara. Pero ¿a quien quería engañar? ¡Estaba hablando de Jack Frost! El nunca se iría sin molestar.


-Bueno- respondió empezando a flotar a su alrededor- tengo mis trucos - normalmente se colaba ahí por aburrimiento, molestar al conejo siempre era algo divertido, pero esta vez había ido para algo concreto.


-OH, ¡genial! ¡Cuéntaselos a alguien que tenga tiempo para escucharlos!


-¡Uoh! Tranquilo tigre, no hace falta que me muerdas.


-Créeme cuando te diga que ganas no me faltan- refunfuño de nuevo intentando huir por uno de los numerosos túneles, si Jack continuaba ahí no haría mas que retrasarle- ¿Vas a pasar mucho tiempo aquí o puedo ahorrarme montar el numero para echarte?


-¿Qué tal si me dejas hacer algo antes de echarme?


Una sonrisa se formo en los labios del chico antes de empujar al conejo contra una de las puertas metiéndole así en una habitación alejada de su ejercito de pequeños huevos. Por supuesto Bunnymund no tardo en querer  reprocharle su comportamiento y empezar a quejarse, sin embargo una agradable sensación en la base de sus orejas le hizo olvidarse totalmente de su enfado. Los dedos de Jack siguieron moviéndose de forma lenta pero lo suficientemente fuerte como para que el toque fuese apreciado entre tanto pelo. Sabia de sobra las debilidades del conejo y tenia que aprovecharlas, pero esta vez no eran para su propio beneficio si no como una forma de relajarle ante la presión a la que estaba sometido. Nadie podía decir que no se preocupaba por sus compañeros y mucho menos por ese compañero de grandes orejas.


Por otro lado Bunny sentía el cuerpo pesado, casi había acabado por tumbarse en el suelo esperando recibir mas de las caricias que el chico le estaba otorgando. Normalmente no dejaba que nadie le tocase en esas zonas debido a lo sensible que eran pero en ese momento no podía mentir, quería relajarse con algo y eso se sentía extremadamente bien.  Le parecía curioso que Frost hubiese recorrido toda esta distancia hasta su madriguera solo para hacerle aliviar el estrés, aunque no era algo de lo que pudiera quejarse, aun así no era algo normal en el chico y sentía bastante curiosidad por saber que motivos le habían impulsado a hacer eso ya que si Jack Frost se caracterizaba por algo era por su impulsividad.


-¿Ahora vas a decirme… que esto era… lo que venias a hacer?- le costaba controlar su voz para mantenerla medianamente firme, no es que fuera a ponerse a ronronear como un gato pero si que seria un sonido parecido.


-Podría decirse así -sonrío el peli blanco colando las manos entre su pelaje- eres muy aburrido cuando estas estresado así que tenia que hacer algo para divertirme.


No era la respuesta que había esperado pero era suficiente teniendo en cuenta de quien venia. Ahora Bunny ya no podía pensar en el tiempo solo en ese frío toque que le estaba relajando tanto. Quisiera o no admitirlo, Jack era un buen chico y el cariño que le tenia era lo único que le permitirá tocar en sus zonas mas sensibles.


FIN