miércoles, 19 de diciembre de 2012

Brother (Tsurugi KyousukexTsurugi Yuuichi)




El ultimo viaje en el tiempo les había dejado a todos agotados y la inmensa mayoría estaba deseando irse a su casa para poder descansar. Sin embargo Tsurugi no tenia planeado irse a casa todavía, todo ese viaje había provocado que una gran opresión se apoderada de su pecho y necesitaba librarse de ella lo antes posible.

Ni siquiera dejo una palabra de despedida en el aire cuando se separo del resto del equipo, no tenia tiempo que perder, la opresión en su pecho era tan grande que empezaba a doler y casi empezó a correr cuando se alejo lo suficiente de ellos. No tardo demasiado en llegar a su destino. El hospital de ciudad Inazuma estaba frente a el y ahora solo faltaba ir al encuentro de esa persona. No había podido dejar de pensar en el durante todo el viaje, incluso durante la vuelta su mente había estado repleta de pensamientos sobre el.

Toda la perseverancia, los sacrificios y el esfuerzo que había visto demostrar  a Okita Souji le habían recodado enormemente a su hermano hasta tal punto que tuvo que contenerse en mas de una ocasión. Abrió la puerta del cuarto encontrándose con una escena que no esperaba, Yuuichi estaba de pie  aun lado de la cama apoyándose en la silla de ruedas para no perder la estabilidad. A pesar de que aun tenia problemas para mantenerse en pie por si solo su hermano había trabajado tan duro que había logrado avanzar a pasos agigantados después de la operación.

-¡Kyousuke! -dijo sorprendido el mayor con una sonrisa- no te esperaba tan pronto.

El nudo que ocupaba el pecho del menor se hizo mas grande. Tsurugi se quedo mirando fijamente al mayor durante un momento y sin poder controlarse avanzo a paso rápido hasta el lugar donde se encontraba el otro. No pudo decir ni una palabra, solamente te abrazo a su cintura mientras escondía la cabeza en el pecho del otro. Yuuichi estaba un poco desconcertado, esas acciones tan repentinas no eran habituales en el mayor pero algo dentro de si le dijo que era mejor esperar.

Sin separarse del mas pequeño se sentó en la cama acariciando su cabello con ternura. Esta escena le recordaba a tantas otras que ya había vivido cuando eran mas pequeños, en todas ellas Kyousuke solía correr hasta el y abrazarse como una pequeña lapita. Sin embargo hacia mucho que su hermano había dejado de demandar tanto contacto físico pero él no se quejaba, de hecho esperaba que esta reacción tan poco habitual en el fuera el resultado de algo malo que le hubiera pasado.

La paciencia que caracterizaba al mayor de los hermanos normalmente era dirigida al mas pequeño debido a la edad en la que estaba, así que simplemente espero, por mas que la impaciencia y la preocupación se le estuvieran comiendo por dentro no quería presionarle pero si alguien había tenido la osadía de tocar o hacer daño a su hermano se las apañaría como pudiera para salir del hospital y dejarle unas cuantas cosas claras.

No paso demasiado tiempo hasta que el menor consiguió tranquilizarse del todo. Respiro hondo antes de levantar la cabeza pero aun manteniendo el agarre en la cintura del mayor quien se limito a sonreírle y hacer un gesto para que se sentara a su lado.

-¿Vas a contarme que ha pasado? -pregunto Yuuichi con voz suave acariciando la mejilla del menor. No hacia falta conocerle tan bien como el para ver que estaba inquieto por algo.

-Hoy he… - realmente quería contarle todo a su hermano pero no quería ponerle en peligro por tener demasiada información- he conocido a una persona y …- respiro hondo un par de veces antes de seguir, podía notar la mirada intensa del mayor - me ha recordado muchísimo a ti. Estaba enfermo y aun así no ha dejado de luchar con todas sus fuerzas hasta el ultimo momento- la voz estaba empezando a temblarle- por eso yo…

No pudo seguir hablando dado que los labios del mayor contra los suyos se lo impidieron. Esa era la mayor muestra de cariño y amor que Yuuichi podía ofrecerle  y que reservaba únicamente para aquellas ocasiones en las que estaba seguro de que no podían ser vistos por nadie. Pero esta vez las palabras de Kyousuke habían sido demasiado como para resistirse.

-Definitivamente eres el hermano mas adorable del mundo.

La pequeña risa que dejo escapar el mayor fue suficiente para hacerle sonrojar pero también para tranquilizarle por completo. Siempre podía contar con su hermano, le amaba, le respetaba y estaba infinitamente agradecido de que todos esos sentimientos fueran correspondidos por el mayor. A partir de ahora Okita Souji seria su personaje histórico favorito pero solo porque el tenia el reflejo de las virtudes del espadachín a su lado.

FIN

domingo, 16 de diciembre de 2012

Nervios en el avión (TsunamixTachimukai)




Esa noche el entrenador les había recomendado dormir, sin embargo Tsunami estaba demasiado nervioso como para conciliar el sueño. No se lo había contado a ninguno de sus compañeros, pero el no era precisamente un hombre de altos vuelos, el mar era su sitio y no le gustaba levantar los pies de la tierra mas de lo necesario.

Le había dado mil vueltas a la idea de subirse a un avión pero no existía ninguna oportunidad de no tener que pasar por ese tormento, había sido elegido como uno de los representantes de Inazuma Japan y esa era una de las consecuencias de su gran alegría. Entendía que el Fútbol Frontier International tuviera que celebrarse e  un lugar mas o menos intermedio donde todos los equipos pudieran llegar con facilidad, ¿pero por que tenia que coger un maldito avión para jugar al futbol? Eso era algo que no comprendía.

Finalmente Tsunami acabo por meterse en la cama, no iba a conseguir demasiado si seguía pensando en ese asunto, el avión saldría mañana a las 9 le gustara o no y el tenia que estar a bordo. Dejo las gafas a un lado y se tapo hasta la cabeza con la manta, lo mejor seria intentar dormir por el momento.

La mañana llego mas rápido de lo que al surfista le hubiera gustado. Tras el ajetreo inicial finalmente todos los integrantes del equipo se encontraban en el aeropuerto despidiéndose del resto de sus compañeros que se quedaban en tierra, probablemente algunos se reunieran con ellos mas tarde pero eso era algo de lo que no podían estar seguros al cien por cien. Por su parte Tsunami observaba a los aviones despegar uno tras otro, no le parecía nada seguro ese medio de transporte, prefería con creces el barco, al menos si se caía de el podía llegar a la orilla nadando, pero, ¿¡cómo iba a sobrevivir si se caía el avión!?

A medida que sus piernas le llevaban hasta la entrada del avión el peli rosa iba poniendo cada vez mas y mas nervioso. Ninguno de sus compañeros parecía preocupado pero el sentía que en cualquier momento se daría la vuelta y salida corriendo rumbo a coger el primer autobús que le llevase de vuelta a su casa con su querido océano. Por suerte, o por desgracia para él, cuando decidió que quizás pudiese huir con una de las famosas estrategias de Kabeyama ya se había sentado y se encontraba agarrado al asiento esperando a que el avión despegase.

No sabia cuanto tiempo había pasado desde la ultima vez que miro el reloj, pero cada minuto le parecía una hora y aunque fuera un viaje de pocas horas estaba seguro de que se le haría una eternidad. Apoyo la cabeza en el respaldo del asiento cerrando los ojos e intentando relajarse lo máximo posible pero no estaba dando ningún resultado, a su lado Tachimukai le observaba curioso, no entendía demasiado bien que era lo que le pasaba a Tsunami pero parecía muy nervioso.

-Tsunami- llamo con voz suave- ¿se encuentra bien?

-¿Hum? - la mirada del mayor se poso sobre la del portero, había estado tan concentrado en controlar sus nervios que no se había fijado en que el menor llevaba un buen rato mirándole preocupado- ¡Claro! - respondió de la forma mas segura que pudo- ¡Estoy perfectamente bien!

A pesar de sus palabras el castaño pensaba que realmente no era eso lo que quería decir y que estuviese agarrándose a los brazos del asiento con esa fuerza no hacia mas que corroborar lo que pensaba, quizás se había mareado e intentaba hacerse el fuerte.

-Si no se encuentra bien quizás le venga bien refrescarse la cara- aseguro el menor con una sonrisa, estaba muy a gusto con Tsunami y no quería verle mal- el baño del avión es un poco pequeño pero puede servirle.

Una sonrisa mas grande se formo en los labios del mayor, definitivamente Tachimukai era una de las personas mas dulces y más atentas que había conocido nunca. Finalmente acabo por seguir el consejo del castaño levantándose para dirigirse al pequeño baño, refrescarse le vendría muy pero que muy bien.

Tal y como había dicho el menor el baño era bastante pequeño pero no lo suficiente como para hacerle sentirse incomodo, en cierto modo le recordaba a los vestuarios que había en  la playa. Abrió el grifo echándose agua sobre la cara un par de veces, el frío del agua le estaba  sentando increíblemente bien. Suspiro hondo y levanto los brazos para estirarse, ahora se sentía un poco mas relajado pero un pequeño movimiento del avión hizo que todos sus nervios regresaran de nuevo.

-Tranquilo- se dijo a sí mismo- el avión no se va a caer… espero.. Y.. bueno, aunque se cayera… piensa que eso no importa comparado con la inmensidad del océano.

-Es mas fácil que se ahogue en el mar que caerse de un avión- el peli rosa se giro de golpe viendo a Tachimukai en la puerta del baño, ¿Cuándo había aparecido?

-¿Tachimukai?- estaba bastante sorprendido de verle ahí, se suponía que estaba sentado en su asiento leyendo-  ¿tienes que usar el baño? Salgo enseguida no te preocupes.

Justo cuando iba a salir el pequeño castaño se le puso en medio impidiéndole el paso. Tsunami estaba extrañado, no era normal que el menor se comportase de esa manera y mucho menos tuviera esa expresión. Quería preguntar y descubrir que le pasaba pero a penas pudo articular palabra cuando Tachimukai se le lanzo encima rodeándole el cuello con los brazos y besándole bruscamente.

Mientras la puerta del baño era cerrada con seguro la mente del surfista iba desligándose poco a poco de su cuerpo, jamás se habría esperado que Yuuki hiciera eso tan de pronto, ¡Y menos en publico! Pero no podía quejarse en absoluto.

-Espero que esto le ayude a sobrellevar el viaje- dijo mientras descendía por su estomago hasta llegar a sus pantalones.

Los ojos de Tsunami se abrieron de golpe. Estaba un poco desorientado, recordaba haber estado en el baño pero ahora se encontraba sentado en su asiento con la cabeza apoyada en el hombro de Tachimukai que seguía con su lectura como si no pasaba nada. “Ha sido un sueño” esa afirmación le hizo ponerse recto y mirar al castaño que al notar la ausencia del peso solo sonrío dejando el libro a un lado.

-¿Se encuentra mejor? - pregunto con su típico tono suave- espero que haya dormido bien.

-Claro que si -una sonrisita se formo en los labios del mayor que volvió a apoyarse en su hombro para susurrarle la siguiente parte al oído- he soñado contigo y ya no tengo miedo.

Pudo notar claramente como el pulso del menor se aceleraba y eso le hizo reír, gracias a el había logrado estar tranquilo durante todo el vuelo. Pero la próxima vez que cogiera un avión se aseguraría de llevar a Tachimukai al baño.

FIN

viernes, 14 de diciembre de 2012

First Kiss (TaiyouxYuuichi)



“El primer beso siempre es algo importante para una persona, es un gesto que nunca se olvida y por tanto el primer beso tiene que ser con aquella persona que ames”

Taiyou hizo una mueca de asco ante las palabras que acababan de salir de la televisión. Estaba aburrido, ese día no le habían permitido salir al jardín por lo que no había tenido otra opción que entretenerse con lo que tenia a mano, que en ese momento había sido poner la tele, por lo que había acabado viendo esa absurda serie.

Finalmente acabo por coger el mando y apagar la tele recostándose en la cama, su mente no hacia mas que darle vueltas a las posibles opciones que tenia para entretenerse pero no había ninguna que le convenciera hasta que una pequeña idea paso por su mente. Con una sonrisa se levanto de la cama poniéndose las zapatillas y la bata mirando primero a ambos lados antes de salir de la habitación.

Había estado durante mucho tiempo ingresado en ese hospital, unas veces mas tiempo que otras pero siempre había odiado estar quieto en una cama, allí no tenia amigos y no había nada interesante que hacer. Sin embargo hacia un par de meses se había tenido un encuentro inesperado, ese día había logrado escaparse de las enfermeras y salir al jardín para tomar un poco el sol pero su sorpresa fue enorme al encontrar en el lugar donde solía ponerse a uno de los jugadores del Raimon, en un principio se había sorprendido pero luego acabo por acercarse. No es que tuviese una gran relación con Tsurugi pero siempre estaba bien tener alguien con quien hablar.

Ese fue el momento cuando le conoció, aunque en un primer momento el menor de los hermanos se había mostrado un poco reacio a que se quedara con ellos Yuuichi había aceptado encantado su compañía, desde ese momento siempre que el hermano del mayor no se encontraba de visita y el tampoco tenia ninguna prueba o alguna visita se escabullía hasta su habitación y pasaban horas y horas hablando.

-Yuu~i~chi~~ - llamo entrando a la habitación casi dando saltitos. Se encontró al mayor sentado en la cama mientras leía un libro bastante gordo, había aprendido de sobra que el peli azul era bastante dado a leer y siempre que le pillaba con un libro en las manos acababa leyendo algún fragmento para el.

En cuanto el mayor de los hermanos Tsurugi oyó la voz del peli naranja aparto la vista del libro y la dirigió hacia la puerta donde el menor entraba alegremente, puso un marca paginas para no perder por donde iba leyendo y dejo el libro de lado mientras el menor se acercaba y se sentaba en el borde de su cama.

-Parece que estas de buen humor hoy - sonrío acariciándole el pelo. Desde el momento en el que le había conocido había pensado que el menor era muy parecido a un perrito y a veces era mas evidente cuando solo le faltaba cola para poder moverla mientras le acariciaba el pelo.

-¿Hoy no va a venir Tsurugi a visitarte?- pregunto curioso al no ver al otro peli azul, normalmente esa era la hora en la que solía ir de visita y era raro que en algún momento faltara a la hora de visitar al mayor.

-Al parecer tiene que hacer algo con el club de futbol, así que hoy no vendrá- aun no había logrado saber si Taiyou y Kyousuke se llevaban bien o mal pero realmente el peli naranja le parecía una persona muy agradable así que le gustaría que ambos se llevasen bien.

-¡Eso significa que te tengo completamente para mi! - Exclamo emocionado abrazándose a la cintura del mayor mientras este se llevaba una mano a la boca para ocultar su risa.

-Bueno- dijo con su habitual tono tranquilo- ¿Qué quieres hacer hoy entonces?

Por un momento los ojos azules del peli naranja se clavaron en los del mayor. En su cabeza no hacia mas que resonar una y otra vez la ultima frase que había escuchado antes de apagar la televisión y seguidamente la misma pregunta: ¿Yuuichi habría tenido ya su primer beso? No entendía realmente por que estaba pensando en eso pero si había algo que había entendido completamente cuando sus ojos se cruzaron con los del otro, quería tener su primer beso con el. Por otro lado el mayor de los Tsurugi le observaba algo preocupado, no era normal que se quedara callado tan de repente, ¿quizás había dicho algo que no debía?

-¿Taiyou?- llamo alargando la mano y tocándole la mejilla- ¿estas bien?

-Oye Yuuichi- dijo de pronto el menor sin apartar su mirada. Estaba prácticamente hipnotizado por esos ojos, y para que negarlo, por el peli azul en general- ¿Puedo darte un beso?

Con esa pregunta le estaba siendo difícil mantenerse calmado. El peli azul intentaba convencerse de que Taiyou solo le estaba pidiendo un beso amistoso, como uno de los tantos que le había dado a Kyousuke durante toda la vida pero por alguna razón en su mente gritaba una vocecita que le decía que estaba equivocado, que las verdaderas intenciones del menor no eran tan inocentes como el pensaba.

-¿Un beso? - pregunto sonriente mientras intentaba apartar esos pensamientos de su cabeza- claro.

Tras eso se inclino cerrando los ojos, el corazón de Taiyou se acelero de tal manera que si seguía así tendría que llamar a las enfermeras de un momento a otro. Cerro los ojos con fuerza esperando el beso pero para su desgracia los labios de Yuuichi se desviaron en el ultimo momento hasta su mejilla. Que el beso fuera de esa forma le había decepcionado bastante pero al mismo tiempo podía sentir los labios del mayor contra su mejilla incluso cuando ya no estaban.

-No me refería a eso- dijo el menor haciendo un puchero mientras le miraba. De un saltito se subió a la cama hasta estar a la misma altura que el mayor y le miro con decisión, su corazón estaba debocado pero no iba a echarse atrás. Yuuichi podría haber afirmado que esa mirada era la misma que la de un delantero a punto de marcar un gol, y el era la portería.

Finalmente Taiyou acabo por hacer desaparecer la poca distancia que quedaba entre ellos y junto sus labios con los del mayor. El beso era un poco brusco pero no se podía esperar otra cosa de un principiante, fue un beso corto dado que el menor se separo decepcionado al poco tiempo, no había sido tan bueno como esperaba.

La cara de decepción del chico fue suficiente para dejar de lado la sorpresa del mayor que con cuidado levanto el rostro del menor juntando de nuevo sus labios ahora en un beso mas suave. No es que el peli azul tuviese una gran experiencia en besos pero había leído y visto los suficientes como para poder recrear uno.

No tardaron mucho en separarse y al hacerlo solo se sonrieron mutuamente. Durante un momento ninguno de los dos supo que decir hasta que el menor volvió a acercase para besarle, el mayor de los Tsurugi le había gustado desde la primera vez que le vio y ahora estaba feliz de haber podido compartir su primer beso con el. Definitivamente Taiyou pensaba pasarse todo el tiempo posible en la habitación de Yuuichi y este estaría encantado de recibirle entre sus brazos de nuevo.

FIN

Cosas (HirotoxMidorikawa)


Cap.1. A quien quiero engañar

Hiroto siempre se había considerado una persona bastante clara consigo mismo, cuando se sentía confundido y no sabía que hacer siempre se sentaba a reflexionar y esperaba hasta encontrar la solución que le pareciese mas aceptable para el problema que se le presentase. Sin embargo esta vez podía decir que por primera vez en su vida no sabia que hacer.

El pelirrojo tenía muy claro sus sentimientos hacia el capitán del Raimon y del Inazuma Japan pero por alguna razón una coleta verde y una sonrisa radiante pasaban por su mente mucho más a menudo que cualquiera de las partes de la anatomía de Endou.

Y eso era lo que mas le confundía, hacia tiempo que estaba enamorado de Endou y desde que estuviese en Génesis no había tenido ningún reparo en aceptarlo abiertamente, de hecho se le notaba bastante, pero esto era una situación nueva para el. El no poder quitarse de la cabeza a Midorikawa era algo que le preocupaba relativamente, en un principio había pensado que era por que era su mejor amigo, se conocían desde pequeños y vivían en el mismo orfanato, pero últimamente había empezado a pensar que no le consideraba solo su amigo.

El ex capitán de génesis sabia lo fácil que era confundir una buena amistad con el amor y por eso no quería precipitarse, debía pensar las cosas bien, primero tendría que observar las reacciones que tenia con ambos chicos para saber a cual de los dos pertenecían sus sentimientos.

El comienzo de este análisis había empezado hace tiempo, mas concretamente desde que recibió la postal de Midorikawa mientras el Inazuma Japan se encontraba aun disputando el Futbol Frontier International. Se había alegrado muchísimo de recibir noticias suyas y según leía la carta juro que había oído la voz del peli verde hablarle, pero pensó que eran solo imaginaciones suyas, esa misma noche soñó con el deseándole suerte con un beso en la mejilla, un inocente beso en la mejilla dentro de un sueño que hizo que al día siguiente se levantase con mas ganas y mas ánimos para entrenar.

Al principio a penas le dio importancia a esos sueños, normalmente se levantaba de buen humor pero si había soñado con el portero castaño aun mas. A partir de ese momento la sonrisa y la hiperactividad del castaño fueron siendo sustituidas por el peli verde hasta que no quedo ni rastro de Endou en sus sueños. El cambio era obvio ya no le alegraba tanto soñar con Endou, prefería soñar con Midorikawa.

La vuelta a casa tras el mundial fue mejor de lo que esperaba, ya en el aeropuerto Hitomiko y Midorikawa le esperaban, volvieron los tres juntos a casa, el peli verde no hacia mas que hablar insistiendo en que le contara cada detalle pero Hiroto solo sonreía, se alegraba tanto de verle que incluso la victoria en la final quedaba eclipsada.

Los días pasaban y él estaba mas confundido, se pasaba mas tiempo pensando en lo que debía hacer, el alejarse del castaño le había ayudado bastante a determinar que los sentimientos que sentía hacia el habían desaparecido por completo, pero eso aun le dejaba la duda sobre el peli verde.

Hacia un tiempo que notaba un comportamiento un tanto raro en Midorikawa, sabia que algo le preocupaba pues estaba reaccionando igual que en aquella ocasión cuando estaban en el Inazuma Japan, le había visto hablar casi en susurros con Osamu e incluso por teléfono con los que podía identificar como Kazemaru, Fubuki y Sakuma. A Hiroto le entristecía que no confiase en el para contarle sus problemas pues cada vez que intentaba saber que le pasaba le esquivaba con alguna frase, pero después de todo él no podía obligarle a nada.

La cosa siguió así un par de meses, cada vez se sentía más alejado del peli verde, quien parecía apegarse más al ex capitán de Épsilon lo que había hecho despertar en el un nuevo sentimiento: Celos. Finalmente un Dia especialmente frio de invierno las cosas llegaron a un punto donde Hiroto no pudo evitar dejarse llevar.
El pelirrojo había salido en busca de Midorikawa, después de mucho darle vueltas ya había encontrado una respuesta, no podía asegurar al cien por cien que era amor pero si que quería estar con el y tenerle a su lado, aun sabiendo que podía pasar que le rechazase se armó de valor para decírselo, pero no se espero lo que estaba a punto de pasar.

Llego a la habitación del peli verde y se sorprendió al ver la puerta entreabierta, no debió hacerlo pero se asomo, dentro del cuarto que compartían se encontraban Osamu y Midorikawa, el mayor estaba rodeando con los brazos a un lloroso peli verde que trataba por todos los medios contener sus sollozos.

-¿Por qué no lo dejas ya?- oyó que le preguntaba- es un idiota y no estas mas que haciéndote daño tu mismo.

-No lo entiendes- dijo el menor con dificultad- no es tan sencillo.

Hiroto apretó los puños, quería entrar y abrazar al peli verde, decirle que todo estaría bien y que no pasaba nada, cualquier cosa por que dejase de llorar de esa manera. No sabia por quien lloraba y podía sentir sus propias lagrimas apiñarse en sus ojos, pero le daba igual no le importaba ser rechazado mientras el estuviese bien.

-Ryuuji- el pelirrojo volvió a prestar atención cuando oyó al mayor llamarle por su nombre de pila- olvídalo, sabes que yo te cuidaría mil veces mas que él.

Los ojos verdes de Kiyama se abrieron casi tanto como los de Ryuuji cuando vio los labios de ambos juntarse. En ese momento no aguanto más y entro abriendo de golpe la puerta.

-Apártate de el- no había usado ese tono desde que fuese Gran, pero estaba muy enfadado, Osamu había intentado aprovecharse de que Midorikawa estaba mal para tener su oportunidad y eso no se lo perdonaba.

-Hiroto…

-¿Qué haces aquí?- pregunto el moreno en el mismo tono separándose del de pelo largo y levantándose para encararle- entrar en otras habitaciones sin permiso es de mala educación.

-E invadir el espacio personal de otra persona sin permiso es aun peor- con eso dejaba claro que había visto lo que había pasado pero ahora tenia otra preocupación.

-Con que ahora te has convertido en un espía ¿no? Que bajo has caído.

Si hubiese sido por él se habría lanzado contra el mayor para romperle eso que llamaba cara pero supo que se buscaría un lio con eso así que solo se contuvo avanzando hasta llegar a la cama donde Midorikawa estaba sin habla.

-Ryuuji- al oír su nombre levanto la cabeza, el pelirrojo trato de suavizar todo lo que pudo su expresión antes de hablarle- no sé que ocurre, pero estoy aquí para lo que necesites.

Estaba seguro de que era lo que tenia que decir en ese momento pero al parecer para el peli verde no era lo idóneo pues se levanto de golpe alejándole del de un golpe.

-¡Basta!- grito- ¡Dejadme en paz! ¡Los dos!

Después de ese grito salió corriendo del cuarto, en un principio ninguno de los dos supo que hacer pero en seguida Hiroto se levanto  echando a correr tras el, para su desgracia Osamu no pensó en ponerle las cosas fáciles.

-¿No le has hecho ya bastante daño?- dijo cogiéndole fuertemente del brazo- Déjale en paz Kiyama, tu ya no pintas nada aquí.

-No se por qué dices que le he hecho daño pero no voy a dejar las cosas así- se giro cogiendo impulso y dejando caer su puño con fuerza en el rostro del moreno haciendo que le soltara.

Hecho a correr por los pasillos buscando una pista de donde se podía haber ido, encontró a Suzuno en la entrada que se le quedo mirando, iba a preguntarle pero parecía que no era necesario.

-Eres un idiota si no te has dado cuenta- dijo con su normal tranquilidad- todo el orfanato sabe que Midorikawa esta enamorado de ti, pero tu no te das cuenta- empezó a andar en dirección a su habitación y se paro justo a su altura mirándole un momento- yo iría pronto a por el, los que no sois de Diamond Dust no aguantáis bien el frio ¿no? Y menos sin abrigo.

No necesito mas para salir corriendo, Suzuno solo siguió avanzando hasta llegar a la cocina donde Hariya estaba sentado.

-¿Por qué le has dicho eso? –Pregunto llevándose a la boca un trozo de tarta- te estas volviendo demasiado bueno Gazell.

El peliblanco se encogió de hombros y se sentó a su lado cogiendo un trozo de la tarta disfrutando del berrinche del pelirrojo, no tenía nada en contra de Midorikawa, de hecho se llevaban bien, así que solo pudo esperar que se solucionaran pronto las cosas.


Cap.2. Principio


Hiroto había salido corriendo del orfanato sin preocuparse mas que de coger una chaqueta, si lo que Gazell había dicho era cierto el peli verde estaría helado. Hacia rato que la noche había caído por lo que se esforzó mas a un en mirar por todos lados buscando alguna señal que le dijese donde estaba el chico.

Recorrió los parques cercanos al orfanato sin encontrar ninguna pista hasta que un flash se le vino a la cabeza, no necesitaba salir del orfanato, desde pequeño Midorikawa siempre había tenido un sitio dentro de el para esconderse, “Idiota” se dijo a si mismo “Si incluso lo tiene preparado por si tiene que meterse ahí”.

Corrió de vuelta al orfanato yendo directamente a la parte de atrás de la gran casa, si recordaba bien el lugar estaba justo antes de llegar a los columpios. Los años habían pasado y Midorikawa había crecido pero aun podía entrar en ese lugar gracias a su altura, vio un par de pies asomarse y se dirigió hacia allí.

Se arrodillo asomándose debajo del hueco bajo la peana donde se encontraba la casa, Sonrió metiendo la chaqueta y tapándole, menos mal que no había tardado mucho porque podía verle temblar en la oscuridad. El peli verde alzo la mirada, no estaba seguro de que hacia ahí el pelirrojo pero no tenia ningunas ganas de verle en ese momento.

-Déjame solo… -susurro mirando hacia otro lado, pero en vez de oírle alejarse sintió la mano del pelirrojo en su mejilla.

-Ryuuji- dijo mirándole- sal de ahí anda, vamos dentro no quiero que te pongas enfermo- pero  este le ignoro- por favor…

La expresión de Hiroto era suplicante, podía ver que de verdad estaba preocupado por el, por una parte eso fue una gran alegría para el peli verde, pero enseguida recordó por que estaba ahí. Mientras se perdía en su mente había cogido sin darse cuenta la mano del pelirrojo que le estaba ayudando a salir de ahí debajo, aunque ya estaba fuera no se levanto para meterse dentro de la casa si no que se quedo sentado en el suelo mirando los columpios que se movían ligeramente con el aire.

-Hiroto… - llamo suavemente sin apartar la vista de los columpios. Necesitaba decírselo y quitarse ese peso de encima, una vez que se lo dijese y le recordase que estaba enamorado de Endou tendría la excusa perfecta para encerrarse sin que le molestaran.

-Dime- se sentó a su lado dejando la chaqueta sobe sus hombros y cubriéndole del frio.

-Te quiero- susurro volviéndose a mirarle- mas bien te amo, llevo… llevo mucho tiempo enamorado de ti.

-Lo se- a pesar de la mirada de sorpresa del peli verde miro hacia el cielo apoyándose en sus manos- y he sido un verdadero idiota por no darme cuenta antes, supongo que por eso estabas alejándote de mi ¿no?- sonrió cuando el otro asintió como respuesta- debería haberme aclarado antes- se giro hacia el acariciándole la mejilla- pero ahora estoy seguro de lo que siento, y te pido perdón por todo lo que te he hecho pasar- te quiero Midorikawa.

 El peli verde no se creía lo que oía, abrió mucho los ojos sin dejar de mirarle ni un momento, si era verdad lo que acababa de decirle significaba que….

Ni siquiera pensó su reacción, se mordió los labios antes de echarse a llorar a sus brazos soltando miles de insultos mezclados con palabras de cariño y dirigidas todas ellas al pelirrojo quien se limito a abrazarle y acariciarle la espalda respondiendo a cada uno de los “te quiero” que iban dirigidos a su persona.

Ninguno de los dos supo exactamente cuanto tiempo pasaron bajo el frio y la oscuridad, una vez que el llanto del peli verde se había calmado ambos se habían quedado abrazados dándose calor mutuo sin importarles nada de lo que les rodeaba. No era necesario decir ninguna frase mas al respecto de lo que había pasado, al menos de momento el silencio y la compañía del otro era todo lo que necesitaban.

-Midorikawa- llamo el pelirrojo apartándole un poco de él y besándole la frente- vamos dentro o acabaremos por pillar un resfriado.

El peli verde solo asintió sonriendo, ahora le escocían los ojos de tanto llorar, pero estaba feliz, al final después de tanto tiempo había logrado lo que no se esperaba. Entraron en la casa subiendo hacia las habitaciones, al ser un orfanato era normal que ninguno tuviese una habitación para el solo, nunca les había importado hasta ese momento.

Ambos se detuvieron delante de la puerta de la habitación del peli verde, la sonrisa en los labios de los dos era visible al igual que la vergüenza que empezaban a sentir, era tan distinto imaginar una cosa a hacerla que una vez que llegaba el momento de ponerla en practica casi querías huir, pero ninguno de los dos huyo.

-No se como pedirte perdón por todo- comenzó Hiroto- supongo que tendré que compensártelo con el tiempo.

-Hiroto no…

-Pero – le puso un dedo sobre los labios antes de seguir hablando- se como puedo comenzar.

Aparto el dedo de la boca del peli verde acercando su boca hasta juntar sus labios en un leve beso, tan solo era un roce pero estaba cargado de sentimiento. Se apartó con lentitud mirando el sonrojo de las mejillas del otro.

-Te quiero- susurro a su oído- te quiero Midorikawa.

Ahora el sonrojo cubría toda su cara y no se le ocurría nada que decir, de hecho su voz ni siquiera quería salir de su garganta. Se abrazó al cuello de Hiroto volviendo a juntar sus labios esta vez en un beso mas profundo y largo.

Estuvieron así durante un buen rato hasta que decidieron que era hora de irse a la cama, Hiroto se despidió de Midorikawa para irse a su habitación, una vez que el pelirrojo desapareció de su vista Ryuuji se giro hacia la puerta abriéndola con cuidado por si su compañero de cuarto estaba dormido.

La luz estaba apagada por lo que puso el máximo cuidado en entrar y cerrar la puerta, con lentitud avanzo hasta la cama buscando su pijama en la oscuridad.

-Así que al final lo has conseguido- la repentina voz de Osamu acompañada de la luz encendiéndose le hizo retroceder hacia atrás cayendo en la cama del susto.

-¡Osamu! Me has asustado- se sentó en la cama suspirando y luego fijándose en la gasa que tenia en la nariz en el otro- ¿Qué te ha pasado?

Se levanto rápidamente yendo hacia su cama para examinar la herida, parecía hecha por algún tipo de golpe bastante fuerte, pero ¿Cómo se lo había hecho?

-Ha sido por cortesía del que ahora supongo que es tu pareja, ¿me equivoco?- dijo seriamente apartando al peli verde.

-Yo... bueno… - había algo en la voz del moreno que no terminaba de gustarle nada- creo que si, al menos eso parece.

El ex capitán de Épsilon no respondió, solo suspiro volviéndose a tumbar en la cama mirando el techo y de vez en cuando al peli verde que seguía estático en su posición.

-¿Ocurre algo?- pregunto desde su posición.

-Eso mismo pregunto yo- respondió Midorikawa- ¿Ocurre algo?

-….- Osamu le miro por un momento- no, nada – se giro hacia la pared- cámbiate y apaga la luz, quiero dormir.

Ryuuji suspiro, al parecer no iba a conseguir que le dijese nada más por lo que se alejó de la cama y  se dirigió a la suya propia para cambiarse y meterse en la cama.

El tiempo iba pasando y su relación con Hiroto iba viento en popa, lo que empezó siendo solo un romance de adolescentes se prolongo hasta llegar a los diez años de relación entre ambos. Ahora tenían su casa e incluso trabajaban juntos.

Midorikawa miro la foto que estaba sobre el escritorio en la que salían los dos junto al resto de capitanes de la Academia Alius. La relación con Osamu se había debilitado hasta prácticamente desaparecer, y ahora él se encontraba del lado del V Sector por lo que era aun más complicado.  Suspiro volviendo a los papeles en los que estaba trabajando, quería terminar eso antes de irse a casa.

-¿A que viene ese suspiro? –pregunto una voz en su oreja asustándole y haciéndole girarse rápidamente.

-¿¡Cuántas veces te he dicho que no hagas eso Hiroto!?- reprocho cubriéndose la oreja, se suponía que dentro de la empresa no le llamaba por su nombre pero le había dado tal susto que era imposible no hacerlo.

-Lo siento – sonrió Kiyama- ¿has terminado ya?- pregunto ojeando los papeles que había sobre la mesa, el peli verde asintió levantándose y guardando los papeles en una carpeta- entonces, ¿nos vamos?

Como siempre no necesito palabras, un simple asentimiento fue suficiente, se puso el abrigo mientras Hiroto cogía la bandolera en la que llevaba los papeles junto a su maletín, cuando termino de abrocharse la prenda le paso la bandolera. Ambos bajaron juntos hasta el aparcamiento donde subieron al coche y dentro del cual se permitieron darse un beso lejos de miradas indiscretas.

-¿Vas a decirme ahora porque suspirabas? –pregunto arrancando el coche y poniéndose el cinturón. Midorikawa sonrió imitándole y apoyándose en el asiento.

-Estaba recordando algunas cosas- alzo la mano acariciando la mejilla de Hiroto antes de que saliesen del aparcamiento- nada importante.

El pelirrojo sonrió ladeándose para besarle y poniendo rumbo al ático que compartían, al final había pasado un tiempo maravilloso con el peli verde y después de diez años tenia mas que claro que no le cambiaria por nada del mundo.

FIN

Máscara (KidouxSakuma)



La mayoría de la gente aborrecía coger el metro a hora punta y el que lo hacia era porque no le quedaba mas remedio para ir a trabajar o a cualquier otra actividad, pero él no podía decir que lo odiase, al menos en ese momento. Era cierto que su cuerpo aun no estaba totalmente recuperado y le costaba mantener el equilibrio entre tanta gente además si contamos con su ojo tapado la tarea se hacia aun mas difícil. Por suerte para Sakuma el firme agarre de ese brazo alrededor de su cintura le impedía caerse y la gente les obligaba a estar tan pegados que aunque hubiese querido no podría haberse separado de Kidou.

Para el peli largo la cara de disgusto que el otro tenia era bastante graciosa, sabia de primera mano que Kidou odiaba las grandes multitudes y más tener que mezclarse con ellas de tal forma que no pudiese ni respirar, pero el castaño no decía nada y Sakuma sabia que tampoco lo diría porque había sido su decisión acompañarle.

En una de las tantas llamadas que el centrocampista le había hecho para preocuparse por su estado se había enterado de que tenía que ir ese día a una pequeña revisión y por supuesto se había empeñado en acompañarle dado que tenia un día libre. Sakuma estaba mas que seguro del porque le había acompañado, Kidou le daba demasiadas vueltas a las cosas y seguramente aun se estuviese culpando por lo que paso en el partido que el Raimon jugo contra Teikoku.

Para Jirou era algo especial que se preocupase tanto por el, hacia ya muchísimo tiempo que había aceptado lo mucho que le gustaba Kidou pero aun no había reunido las fuerzas suficientes que le ayudasen a decírselo pero sabia que tarde o temprano tendría que hacerlo y en ese momento con toda la gente apretándole contra el cuerpo de Yuuto se pensaba seriamente en cual seria el mejor momento para hacerlo.

El conflicto mental que sufría el delantero era objeto desconocido para el ex capitán de Teikoku que tenia su propio debate interno. El movimiento del tren le hacia tener que hacer mas fuerza para agarrarse y que ninguno de los dos acabase en el suelo, además de que estuvo a punto de empezar un conflicto con un grupo de idiotas que estaban ocupando los asientos reservados, se suponía que ahí debía estar sentado Sakuma y no a su lado de pie intentando no caerse.

 Kidou respiro hondo mirando hacia otro lado mientras apretaba el agarre sobre el otro para que no se callera, había insistido tanto en acompañarle porque estaba preocupado, en gran parte era culpa suya lo que le había pasado y se sentía responsable por ello, por eso sentía que tenia que hacer esto y acompañarle. A pesar de que Sakuma ya le había dicho muchas veces que no tenia que preocuparse por eso no podía evitar hacerlo, cada día se reprochaba el haberle dejado de lado hasta el punto de que pasase eso y desde hacia tiempo que había notado como Sakuma dejaba de ser un simple amigo o compañero de equipo y pasaba a ser algo mas.

Por suerte para ellos no tardaron demasiado en llegar a su destino aunque tuvieron que hacer esfuerzos por salir del vagón y poder bajarse, respiraron aliviados cuando pudieron respirar un poco de aire, ambos se miraron antes de empezar a andar despacio hasta el lugar donde el peli largo estaba siendo tratado. Una vez dentro tuvieron que esperar un poco para que les atendieran pero una vez que pasaron dentro de la consulta no fue mas que un proceso rutinario que no tardo mucho en completarse, el medico examino completamente al delantero y finalmente dijo que todo iba viento en popa, probablemente en un mes mas Sakuma podría volver a entrenar aunque a ritmo mas suave.

Salieron del Hospital bastante satisfechos con lo que les habían dicho, por eso el peli largo propuso ir a algún sitio para celebrar la noticia, decidieron ir a una nueva cafetería que habían abierto y donde tenían una tarta de chocolate buenísima.

Una vez hubieron comprado el postre fueron a sentarse a un parque cercano, el Dia era tan bueno que apetecía comer al aire libre.

-Esto esta buenísimo- dijo Sakuma llevándose otro trozo de tarta a la boca- Kidou, pruébalo.

Como si fuese lo mas normal del mundo le puso el tenedor frente a los labios esperando que abriese la boca, una leve sonrisa se formo en los labios del estratega antes de aceptar el trozo de dulce que le ofrecía, debía admitir que si que estaba muy bueno.

Ninguno de los dos hablaba, pero hacia tiempo que entre ellos no eran necesarias las palabras para entenderse, por un momento algo cruzo por la cabeza de ambos y se giraron a la vez.

-Tengo que decirte algo- soltaron al mismo tiempo antes de quedarse en silencio y luego echarse a reír.

-Tu primero- dijo Sakuma llevándose otro trozo de tarta a la boca ante el asentimiento de Kidou.

-Quizás lo veas como una tontería, pero he estado pensando mucho en esto…

-Tu siempre piensas mucho en todo- le reprocho sonriendo.

-Lo se- admitió- pero en esto he necesitado pensar mas y me ha costado bastante decidirme  a esto- ahora Sakuma le miraba un poco preocupado-  Hace tiempo que me fijo mas en ti de lo que tal vez debería  y la única respuesta que se me ha ocurrido después de pensarlo mucho es que me gustas.

Kidou se espero cualquier reacción menos la que vino a continuación, Sakuma le cogió del borde de la capa tirando hacia él y juntando enseguida sus labios, no le importaba que el resto de la gente del parque les mirase y mucho menos algunos comentarios. Se separaron del beso y lo primero que hizo el pelilargo fue abrazarse a su cuello.

-Te quiero, te quiero- empezó a repetir pegándose a él.

Esa era respuesta suficiente para el castaño que le devolvió el abrazo con la misma intensidad, le gustaba estar con Sakuma porque con él podía dejar de lado su mascara y ser como realmente era.

FIN

Mio, tuyo, de ninguno (BurnxGazell)



Haruya mordió el lápiz por tercera vez,  odiaba hacer deberes y más cuando eran de ese tipo. Se levanto enfadado y fue a coger uno de los libros de la estantería, solo Fuusuke y el estaban en la sala en ese momento, al parecer solo ellos tenían deberes.  Gruño durante todo el camino hasta coger el libro y volver a su asiento pero cuando se sentó y fue a abrir el libro noto una ausencia de peso en su mano, genial ahora seguro que se le había caído.

Miro el suelo buscando el libro pero no encontró nada, frunció el ceño enfadado, era un libro enorme por lo que no podía haber desaparecido así como así. Miro al peli blanco que estaba sentado con un libro abierto en la mesa y recorrió de nuevo la habitación con la mirada en busca del libro.

-Un momento…- volvió a mirar a Gazell y frunció aun más el ceño, ese era el libro que acababa de coger- ¡Tu! ¡Hielitos! Ese es el libro que necesito yo.

Fuusuke alzo la mirada sin mucho ánimo, había tardado menos de lo que pensaba en darse cuenta, la verdad es que el había pensado levantarse a por ese libro pero el pelirrojo se le adelanto por lo que aprovecho que pasaba por su lado refunfuñando para quitárselo.

-Tardarías un siglo en terminarlo y yo también lo necesito por lo que no pienso pasarme una eternidad esperándote.

-Pues te jodes, haberte levantado antes a por él – se acerco yendo a coger el libro pero el capitán de Diamond Dust dio un golpe en el libro impidiéndole llevárselo- ¿Qué coño haces? ¡Dámelo!

-Soy más rápido que tu así que terminare antes se un buen niñato y juega con los legos mientras los mayores terminamos los deberes.

-Si, ya se lo rápido que eres para TODO, y ¡deja de tratarme como un crio idiota!- dijo dándole un golpe a la mesa a su lado.

-Entonces deja de comportarte como un crio malcriado.

Ninguno de los dos sabían la razón pero no podían estar demasiado tiempo juntos sin acabar peleando por cualquier tontería, aunque claro la mayoría de las discusiones eran lo suficientemente estúpidas de por sí. Su relación podía clasificarse de amor-odio, no podían estar juntos pero tampoco podían estar el uno sin el otro, en cuanto estaban demasiado tiempo separados no hacían más que preguntarse cuando regresaría el otro y cuando lo hacia la bronca por tardar mucho no se hacía esperar.

A pesar de su actitud tan infantil ambos tenían claro que se querían y aunque fuera difícil estar juntos sin pelearse las veces que lo conseguían hacer estaban a gusto y eran bastante placenteras, en todos los sentidos. Por eso ahora estaban en la fase de pelearse y pronto en la de reconciliación.

-¡No soy ningún niño malcriado!- replico Haruya cogiendo el libro y quitándoselo de la mesa- voy a usarlo yo.

-Dámelo, tengo que terminar los deberes- dijo el albino levantándose para quedar a su altura.

-Yo también tengo que terminarlos y es mío- dijo dándose la vuelta y abrazando el libro.

-Claro que no es tuyo, ni mío tampoco.

-Pues lo cogí yo primero, ¡si quieres usarlo tendrás que esperar a que termine!

Ahora era Fuusuke quien comenzaba a enfadarse pero una brillante idea paso por su cabeza. Se puso delante del pelirrojo rodeándole el cuello con los brazos y pegándose en un intenso beso, en cuanto sus labios hicieron contacto le mordió haciéndole abrir la boca para colar su lengua dentro de la contraria y robarle todo el aire. Haruya respondió por instinto en un principio pero animándose a medida que el beso aumentaba su intensidad. El albino le lamio los labios antes de volver a besarle y bajar su mano haciendo un recorrido por su cuello y pecho hasta agarrar el libro. Cuando tubo el ejemplar se separo del oji dorado sonriendo y lamiéndole los labios una última vez.

-Cuando termine podrás venir a por él – dijo recogiendo sus cosas y mostrándole el libro- si terminas pronto quizás de tiempo a algo más.

Y sin decir nada mas salió de la habitación. Haruya tardo un momento en reaccionar y cuando lo hizo salió corriendo por el pasillo para alcanzar al albino.

-¡Devuélveme el puto libro!

FIN

Prohibido (DeastaxSein)




No estaba bien y ambos lo sabían. Ellos eran muy diferentes, venían de lugares totalmente distintos y que no tenían nada en común, desde su nacimiento se les había educado para odiar al otro justo como lo habían hecho sus antepasados desde hacia miles de años.

Ahora ellos estaban rompiendo las reglas, su acercamiento había sido mucho mayor de lo que debería aunque ninguno de los dos sabia con exactitud como había ocurrido si sabían es que desde hacia tiempo ambos eran prisioneros del otro.

Los dorados ojos que poseía el demonio recorrieron las hebras rojas que se esparcían libremente sobre las sabanas blancas, pronto amanecería y para ese entonces el ya debería encontrarse fuera del territorio de los mensajeros del cielo, precisamente era por eso que quería grabar en su mente esa imagen. Sein podía notar su mirada recorriendo su cuerpo y un ligero sonrojo adorno sus mejillas cuando recordó que bajo esa sabana no había nada mas que le cubriese.

-No podemos seguir haciendo esto- dijo el pelirrojo sujetándose firmemente la sabana. El castaño suspiro cansado, sabia perfectamente lo que significaban esas palabras- No esta bien…

-Siempre dices lo mismo- reprocho apartando su cabello y besando su hombro desnudo- pero nunca te quejas cuando vengo.

Si alguien le hubiese preguntado deasta podía asegurar que Sein se comía demasiado la cabeza y se preocupaba demasiado por seguir las normas. Siempre les habían dicho que la gente del cielo era así, siempre preocupándose por todo, pero en cierto modo lo entendía pues el pelirrojo era un ángel y los ángeles son buenos por naturaleza. Por otro lado Sein estaba mas preocupado por lo que pasaría si les descubriesen, seguramente te formaría un lío tremendo y no quería ni imaginar que pasaría con ellos, pero lo que mas miedo le daba era no poder volver a ver al castaño.

-Deja de pensar- dijo el demonio recorriendo el brazo del otro con sus labios- cuando estoy aquí no quiero que pienses en nada mas.

Deasta se puso sobre el dejando sus brazos y piernas a cada lado del cuerpo del pelirrojo besando sus labios impidiéndole con esto que dijese nada mas. No iba a admitir que se preocupaba por el pero eso no implicaba que su orgullo le impidiese sacar a la luz esa parte buena que sus antepasados se esforzaban por reprimir. Esa parte era justamente la que mas le gustaba a Sein, después de todo los demonios no eran otra cosa que ángeles caídos y aun quedaba en ellos una parte de bondad.

El primer rayo de Sol se coló por la ventana anunciando la hora de la despedida. Aun era temprano por lo que el pelirrojo se sentó en la cama observando como el otro se vestía. Deasta se giro hacia el sonriendo por un momento, quería recordar la imagen que estaba observando, Sein sentado sobre la cama con su pelo suelto esparcido por las sabanas que tan blancas y puras ocultaban los restos de las acciones que habían realizado en esa misma cama.

Sein se levanto cubriéndose con la sabana y acercándose al poyete de la ventana donde Deasta ya se encontraba subido y preparado para irse. Un casto beso en los labios acompañado de un “volveré” fue toda la despedida que se dedicaron antes de que el demonio dejase la habitación.

No seria mañana, no seria esa semana o la siguiente, pero cuando menos se lo esperase iría a su habitación al caer la noche y le encontraría sentado en su ventana. Hasta entonces ambos fingirían ser enemigos y demostrarían ese odio mutuo que ocultaba ante los ojos del resto de sus compañeros las ansias que tenían de juntar sus pieles hasta casi fusionarlas.

Seria difícil decir por cuanto tiempo serian capaz de mantener esa relación, pero ninguno de los dos estaba dispuesto a renunciar a esa relación prohibida a la que se habían atado

Fin

Mi pequeño Pupa Pan (HorusxRufioh)



El sonido de las herramientas resonaba entre las paredes de la sala donde se encontraba trabajando, el olor del aceite inundaba el ambiente pero su olfato estaba tan acostumbrado a ese olor que era incapaz de molestarle. Sus movimientos sobre la mesa eran gráciles y precisos que hacían que las distintas piezas fueran tomando forma.  Cada una de las piezas que componían su ultimo trabajo habían sido moldeadas y trabajadas una a una con muchísimo mas amor y cariño que el resto, no significaba que no pusiese empeño en sus otras creaciones pero este era especial, esto era para el. 

Aun faltaban algunos retoques para que estuviera terminado pero estaba seguro de que ese mismo día podría terminarlo por fin.  Sus manos temblaron ligeramente al imaginar su reacción, sintió el nerviosismo recorrerle deteniendo sus movimientos en el acto, no quería que el pequeño temblor que ahora recorría sus manos dañara su creación. En cuanto consiguió calmarse volvió a su trabajo, debía terminarlo cuanto antes. 

Un suspiro escapo de sus labios mientras apoyaba la espalda en un árbol cercano, sus alas estaban plegadas y se apoyaban en el césped igual que el resto de su cuerpo, ese día había sido especialmente cansado pero en ese momento se encontraba muy relajado. Podía sentir el viento chocando contra su cuerpo, los sonidos del bosque se colaban en sus oídos ayudándole a olvidar ese día y a perderse entre la naturaleza. 

Sin embargo su mente amenazaba su tranquilidad haciéndose preguntas cuyas respuestas sabia que no iban a terminar de gustarle del todo. Rufioh sacudió la cabeza intentando echar de esa forma los malos pensamientos, tenia que pensar en otra cosa, cosas bonitas y alegres que le animaran a querer subir a los árboles y saltar entre las lianas.

Durante un momento sus ojos se quedaron observando el cielo mientras su mente se quedaba en blanco, la ligera brisa que corría hacia que su pelo se moviera pero a penas la notaba mientras miraba el cielo, ese cielo que tenia algo que le atraía. Cuando la niebla momentánea que había ocupado su mente se disipo un pensamiento pasó lentamente por ella: Horuss era igual que el cielo. 

Un instante después de que ese pensamiento recorriera su mente el Nitram sintió como la sangre se acumulaba en sus mejillas, de una forma u otra sus pensamientos siempre acababan con el sagitario, aunque hoy se le hacia normal y es que ese día no le había visto y ni siquiera había logrado encontrarle. Cerro los ojos con fuerza moviendo la cabeza de un lado a otro, imitando uno de los tantos gestos que podían apreciarse en el anime troll, para ayudarse a olvidar ese sentimiento de opresión que le invadía siempre que estaba mucho tiempo alejado del Zahhak.

Normalmente Horuss era muy meticuloso con su trabajo pero ese era tan especial que la meticulosidad rutinaria no era suficiente. Compro que todas y cada una de las juntas estaban perfectamente encajadas y que no había ni un solo trocito de metal que se saliera de su sitio. El mecanismo había sido revisado al menos diez veces hasta que estuvo seguro de que no había nada que fallase. Finalmente después de tantos días de arduo trabajo había logrado completar su proyecto. 

Con todo el cuidado del mundo cogió su pequeña creación depositándola en el interior de una caja, estaba impaciente por ver su reacción y bueno… también por verle a el. No podía evitar esbozar una sonrisa sincera cada vez que recordaba ese rostro que tan bien conocía. 

Rufioh abrió los ojos un poco desorientado, no estaba muy seguro de en que momento se había dormido pero por la luz que había podía calcular que había sido hace unas dos horas aproximadamente. Se sentó con pereza frotándose los ojos y bostezando quizás era mejor volver a su colmena. 

Había empezado a refrescar y esa fue la principal razón que le hizo levantarse y poner rumbo a su colmena, prefería estar calentito viendo alguno de sus libros ilustrados. Según se acercaba a la salida del bosque pudo ver como una figura se acercaba en dirección contraria hacia el, frunció el ceño poniéndose alerta, uno nunca sabia cuando podía encontrarse algún ser desagradable. Sin embargo cuando después de unos pasos pudo reconocer a la persona que venia hacia el su guardia se desplomo completamente. 

El otro troll se detuvo en medio del camino esperando a que Rufioh se acercara. Pudo distinguir a lo lejos el pelo largo recogido en una coleta, las gafas y la eterna sonrisa de Horuss, que no terminaba de saber si le gustaba o le daba miedo,  pero lo que mas le llamo la atención fue el cofre que llevaba en sus manos, parecía un cofre de pirata. 

-¡Hey  Gangsta! -saludo con una sonrisa acercándose a el- No te he visto en todo el día. 

-He estado ofuscado, quiero decir ocupado- levanto el pequeño cofre del tesoro para que el Nitram lo cogiera- tengo algo para ti. 

El Tauro parpadeo un par de veces sorprendido, no era muy común que se hicieran regalos el uno al otro pero por esa misma razón no podía evitar que una terrible curiosidad le invadiera. Se sentaron a un lado del camino y una vez que se hubieron puesto cómodos Rufioh procedió a abrir el cofre del tesoro. Era una tontería pero el que se creciera tanto a un cofre del tesoro le hacia sentirse emocionado, como si de esa caja pudiese salir un campamento indio o el Capitán Hook.

Mientras las manos de Rufioh abrían el cofre y se metían dentro para sacar su contenido la mirada de Horuss estaba fija en el, captaba cada una de sus reacciones velando por que todo saliera bien. El cambio en la expresión del Nitram cuando saco el contenido de la caja ayudo a que los nervios contenidos del sagitario se aplacaran, la mirada ilusionada que le estaba dedicando era la mejor recompensa a sus esfuerzos. 

Por su parte el Tauro no podía creérselo, del cofre había salido una especie de muñeco articulado, era un muñeco de Pupa Pan. Podía notar todo el empeño que Horuss había puesto en hacerlo, incluso en la ropa que no estaba especialmente bien cosida. 

-Pupa Pan… - susurro Rufioh sin dejar de mirar el muñeco que en cuanto oyó su nombre levanto la cabeza abriendo los ojos y se puso de pie en la palma de la mano del Troll antes de elevarse un par de centímetros en el aire cacareando- ¡¡Wah!!

En ese preciso momento Rufioh no sabia como reaccionar, tenia tantas reacciones en su cabeza que era incapaz de decidirse solo por una, por un lado quería seguir admirando el muñeco pero por otro quería lanzarse a los brazos de Horuss y agradecerle eso, finalmente se decidió por la ultima opción dejando al pequeño muñeco sentado dentro del cofre y airándose encima del Zahhak cayendo ambos al suelo. 

Su idea principal había sido irse a su colmena pero ahora el frío le daba igual, había encontrado algo mucho mas interesante que hacer. Las horas pasaron mientras se hacían compañía el uno al otro y Horuss le enseñaba todo lo que el Pequeño Pupa Pan era capaz de hacer. Al final todo había salido bien, el sagitario estaba mas que satisfecho con el resultado pero nada podía proporcionarle mas satisfacción que estar al lado de Rufioh. 

No se esperaba un regalo pero había algo que tenia mas que claro, a pesar de todos los dolores de cabeza que le daba y de todas las inseguridades el mejor regalo que había en el mundo era tener a Horuss Zahhak de Masterpiece.

FIN




Orégano (BroxDave)


Notas: Hay muchísimas expresiones y términos que quedan muy mal en español por lo que optado por dejarlos como en el original. Notas y traducciones mas abajo.


Orégano


La garganta le raspaba y a penas podía tragar algo de liquido para suavizarla. Como siempre estaba solo en casa y no había nada decente en la nevera que pudiera comer así que ahora se encontraba hecho un ovillo en su cama intentando respirar de una forma mas o menos normal. No era algo extraño que de pronto le subiera la fiebre y le dejara un par de días maldiciendo todo en la cama por lo que tenia medicamentos de sobra para tomarse y bajar la fiebre, pero ese día era uno de los que los medicamentos no hacían efecto tan rápido como solían o bien la fiebre era mas resistente.


La cabeza le dolía de tal manera que podía notar como su frente palpitaba. Medio la cabeza debajo de las sabanas para protegerse de todos los ruidos que pudieran llegar y aumentar su tormento pero la congestión de su nariz le obligo a sacar la cabeza de mal humor. Si había algo que odiaba era estar enfermo, no era nada cool.


Cuando Bro(1) llego a casa se la encontró demasiado silenciosa, normalmente la música proveniente del cuarto de su hermano solía recibirle pero esta vez el silencio era agobiante, podía oír incluso sus propios pasos resonando contra las paredes. Extrañado se asomo a la habitación del menor, como no solía salir mucho de casa se le hacia extraño que no estuviera y aun era demasiado pronto para que el pequeño rubio se fuera a la cama.


Cuando abrió la puerta lo primero que le recibió fue un cuarto oscuro y una bolita de mantas en la cama. Avanzo tan silenciosamente como solía hacerlo hasta estar cerca de la cama, se inclino hasta posar su mano sobre la frente de Dave,  oía claramente la respiración pesada y fuerte a causa de la congestión y el calor proveniente de la frente del chico hizo que su teoría fuese confirmada: el niño tenia fiebre.


El contacto de su frente ardiendo contra los fríos guantes de Bro le hizo abrir los ojos, era un alivio sentir un poco de frío en su febril cabeza pero por otro lado no le gustaba haberse despertado ya que la cabeza volvía a molestarle. Abrió los ojos adormilado y fijo su vista lo mas claramente que pudo por la oscuridad, o su hermano había venido mas pronto de lo normal o el había dormido demasiado.


El menor de los Strider intento decir algo pero gracias a la sequedad de su garganta solo consiguió que saliera un gemido lastimero, maldijo ese momento y el ridículo que acababa de hacer frente al mayor y se mordió los labios. Sin embargo después de ese pequeño momento vergonzoso una de las grandes manos de Bro se poso en su pelo acariciándolo y haciéndole cerrar los ojos.


-No te esfuerces Young man (2)- hablo recolocando la colcha y abrigándole todo lo posible- volveré en un momento, así que no salgas de la cama.


Dave rodó los ojos y se acomodo en la cama, sabia de sobra que discutir seria una batalla perdida y prefería no meterse en una batalla con su hermano en ese estado. Cerro los ojos acurrucándose de nuevo en sus mantas sintiendo un peso extra en la cama y algo que le rodeaba los hombros, cuando el mayor abandono la habitación se giro a mirar que había depositado en su cama viendo a Lil Cal a su lado abrazándole con uno de sus brazos, sonrío acurrucándose de nuevo en la cama y evitando mirar a la marioneta predilecta de su hermano, aunque la intención fuera buena ese muñeco siempre le hacia tener escalofríos, mejor volver a dormir.


Tras salir de casa los pasos del rubio mayor le condujeron hasta el supermercado mas cercano. Según se acercaba al edificio su mente divago en sus pensamientos hasta retrotraerse a la primera vez que Dave tuvo fiebre, en ese momento el menor era bastante pequeño y a el aun le faltaba mucha experiencia cuidando a otra persona. En su inexperiencia fue al supermercado a comprar chocolate, después de todo el chocolate lo curaba todo, y una vez allí cuando estaba a punto de pagar el destino quiso que escuchara a dos madres hablando sobre un niño enfermo, agudizo el oído intentando extraer alguna información útil pero al final acabo acercándose a preguntarles.


Finalmente uno de los remedios caseros que las dos señoras le habían recomendado era una infusión de orégano, si bien no iba a bajarle la fiebre al menos haría que la garganta no le doliera y le haría sentirse mejor, desde entonces en cuanto la fiebre atacaba al menor iba derecho a comprarlo. Cuando llego a casa fue derecho a la cocina, conociéndole no habría comido nada y no habría tenido paciencia para prepararse algo decente así que le tocaría preparar también algo ligero que el menor pudiera comer en ese estado , se asomo primero comprobando que estaba dormido y luego fue derecho a cocinar.


Puso agua a hervir e hizo la infusión mientras preparaba una sopa sencilla, una vez la infusión estuvo hecha hecho una gran cantidad de miel y de azúcar, aun recordaba lo graciosa que había sido la cara de Dave cuando se la bebió a palo, era una anécdota graciosa pero no iba a ser tan cruel, su hermano enfermo era una de las pocas cosas que le hacia volverse mas blando.


Después de terminar puso todo en una bandeja  y lo llevo a la habitación del Strider menor, tuvo que encender las luces para no tropezarse con ningún cable y ni con esas consiguió despertar al chico que dormía en la cama. Tras apartar la comida para que no sufriera ningún percance se sentó en la cama despertando al menor, en cuanto los ojos rojos se abrieron centrándose en el olisqueo el aire medio dormido y miro la bandeja.


-Dime … que no has… preparado… esa mierda… - dijo con voz rasposa, hablar le dolía pero tenia que comprobar que no iba a tener que beberse eso de nuevo.


-No acepto quejas Lil Bro (3) - dijo mientras le ayudaba a sentarse y le ponía la taza en las manos- aquí tienes tu mierda, ahora tómatela como un hombre.


La conversación en esa situación era siempre la misma al igual que lo que vendría después. Cuando terminaran la cena ambos se acostarían en la cama  aunque  ninguno tuviera sueño, finalmente Dave acabaría por dormirse acurrucado junto al mayor que pasaría la noche en vela revisando todas las mierdas de Internet mientras estaba atento por si notaba un cambio de temperatura en la piel del mayor.


Si había algo que los hermanos odiaran de verdad era estar enfermos pero tenían que admitir que también tenia su lado positivo ya que le permitía pasar mas tiempo juntos.


Fin


(1) Bro = Brother = Hermano.  Es como llaman al hermano de Dave en la versión original
(2) Young Man = Hombre joven/ Hombrecito
(3) Lil Bro = Little Brother= Hermano pequeño.

Webcam (DavexJohn)



Mientras el Pesterchum Enviaba la petición de llamada al otro ordenador los nervios del chico sentado en su silla aumentaban. No era la primera vez que tenia una video llamada con Dave pero por alguna razón no podía evitar ponerse mas y mas nervioso según iban sonando los tonos de llamada y se acercaba el momento en el que el rubio contestara.

Cuando la imagen del otro chico apareció en su pantalla John casi pega un bote en la silla, los ojos del moreno escudriñaron una vez mas el rostro de Dave. Los cristales oscuros que componían las gafas que le había regalado parecían esconder un secreto prohibido, nunca había visto los ojos de su amigo e internamente maldijo las estúpidas gafas por no dejarle verle los ojos.

Una vez que ambos ordenadores estuvieron conectados entre si y los dos tenían puestos los cascos comenzaron con una conversación trivial. Hablar directamente el uno con el otro era muy distinto de hablar por pesterchum, sin embargo no era algo malo mas bien les gustaba bastante mas hablar así y por ese motivo reservaban ese tipo de conversaciones para ellos dos solos.

Durante un buen rato la conversación transcurrió tranquila hasta el momento en el que un muñeco se estrello contra la cara del rubio y una voz varonil le llamo por su nombre gritando algo sobre la cena. El moreno pudo ver como Dave devolvía el grito y se bajaba los cascos para intercambiar un par de “amables palabras” con su hermano.

-Tsk para una vez que se le ocurre hacer una cena decente… - murmuro el rubio mirando de nuevo a la pantalla- ahora vuelvo.

Mientras esperaba John se quedo miro el cuarto del rubio, a pesar de la poca luz que iluminaba la habitación podía ver que estaba hecho un desastre. Intento distraerse con otra cosa mientras esperaba, estaba seguro de que Dave tardaría aun un rato y no le apetecía estar mirando solo su habitación pero su mente no estaba de acuerdo con el y cada vez que intentaba hacer algo se quedaba en blanco recordando el rostro del rubio.

Desde la ultima vez que habían compartido una video llamada no había podido olvidar la expresión de su amigo. John era consciente del próximo cambio hormonal que se le venia encima, su padre se había encargado de recordárselo casi todos los días desde su ultimo cumpleaños, pero para el eso no era excusa suficiente para no poder apartar a Dave de su cabeza. Tenia que haber alguna razón mas.

Había intentado hablarlo con Rose o con Jade en alguna ocasión pero siempre que quería llevar la conversación hacia ese tema una vocecita en su cabeza se lo impedía, ¿Qué iban a pensar sus amigas de el si de pronto les decía que se sentía mas que atraído por su mejor amigo y que encima no sabia por que? Seguramente Rose no tardaría en empezar a psicoanalizarle intentando encontrar alguna buen a explicación a eso mientras por dentro seguramente se estaba riendo. Aunque la respuesta de su amiga rubia la tenia bastante clara no tenia ni idea de cómo reaccionaria Jade.

De una forma u otra el caso era que su mente se volvía un caos en lo que respectaba a Dave. Observo el recuadro donde hasta hace unos minutos había estado el rostro del rubio, tras observarlo un momento su mente coloco de nuevo la imagen de su amigo en el recuadro. Sus ojos recorrieron todas y cada una de las facciones de su rostro prestando atención a los mas mínimos detalles.

Sin embargo según iba concentrándose mas su mente no fue la única que empezó a pensar en el rubio. Sus oídos se inundaron de nuevo con el sonido de su voz y su piel imagino como se sentiría la caricia de sus manos. Poco a poco la imaginación de John comenzó a desbordarse dejando fluir las mil y una fantasías que incluían a Dave y que por supuesto provocaron que cierta parte de su cuerpo comenzara a despertarse.

Aunque intento contenerse llego un punto en el que su imaginación había provocado que la presión en sus pantalones fuera insoportable. Se apresuro a apagar la WebCam decidido a aliviarse, la necesidad era demasiada, y que no quería arriesgarse a que Dave volviese antes de tiempo y le pillara en medio del acto, después de todo luego podía poner la excusa de que había bajado a la cocina o algo así.

Había pensado en quitarse los cascos pero por su mente paso la perversa idea de que si Dave volviese y el aun no había terminado podría terminar mientras oía su voz. Los pensamientos que inundaban la cabeza del moreno cada vez se volvían mas y mas pervertidos, las formas que su imaginación tenia de decirle todo lo que le haría al rubio si tuviera oportunidad eran demasiado explicitas.

 Cerro los ojos apoyando la espalda en la silla, con lentitud deslizo sus manos por su pecho hasta llegar al cierre del pantalón y abrirlo sin ninguna prisa dejando su miembro libre. Mientras su imaginación se perdía en cualquiera de sus fantasías John lamió su mano humedeciéndola para ayudarse a imaginar que realmente lo que se deslizaba por su entrepierna era la lengua del rubio.

Como siempre la cena con su hermano había acabado en una mini discusión así que volvió a su cuarto en cuanto termino la comida y se aseguro de cerrar la puerta, no le apetecía que Bro volviese a colarse sin que se diera cuenta. Se dejo caer en la silla colocándose los cascos dispuesto a seguir con la conversación pero la visión de John que le recibió no era precisamente la que el se esperaba. Dave se quedo mirando durante un segundo la imagen que la pantalla le brindaba, si no estaba equivocado, lo cual era difícil con lo que estaba viendo, su amigo había aprovechado su ausencia para masturbarse.

El menor de los Strider sintió como la sangre se acumulaba en sus mejillas, por supuesto que estaba informado mas que de sobra a cerca del sexo pero la visión de John complaciéndose a si mismo era lo mas caliente que había visto nunca. No podía apartar la vista del moreno, de hecho no quería apartar la vista de el,  esa imagen era demasiado excitante como para permanecer impasible y su pantalón no tardo demasiado en apretarle mas de lo normal.

A pesar de sus intentos John no era capaz de contener sus gemidos del todo, no quería ser descubierto pero sus intentos por callar los sonidos que salían de su garganta provocaron el efecto contrario en el rubio que podía oír claramente como de cuando en cuando su nombre se colaba entre los gemidos del moreno. Dave respiro profundamente intentando controlarse pero era imposible, sus hormonas estaban a flor de piel y John no ayudaba demasiado en esa situación, el rubio llevo sus manos hasta el pantalón abriéndolo.

A medida que sus ojos seguían los movimientos de las manos del moreno su impaciencia aumentaba. Se mordió los labios intentando no dejar escapar ningún sonido para no ser descubierto pero no consiguió aplacar todos los gemidos que escapaban de su garganta. Cuando en los oídos de John la voz el rubio resonó gimiendo su nombre sintió un escalofrío recorrerle la espalda y estuvo a punto de terminar peo una pequeña vocecita en su cabeza le dijo que se detuviese y comprobase que la WebCam estaba bien apagada.

Muy a su pesar dejo de mover su mano momentáneamente mirando a la pantalla, lo que encontró provoco que su respiración se cortara al sentir una mirada fija en el a través de los cristales de las gafas de sol. El moreno sintió como se sonrojaba hasta la punta del pelo, no sabia ni donde meterse para ocultarse de tal vergüenza y empezaba a ponerse muy nervioso. No tenia ni idea de que pasaría después de esto, quizás Dave no quisiera volverle a hablar y si perdía su amistad por un calentón no se lo perdonaría nunca. ¡Maldita adolescencia!

-Ni se te ocurra… - fue lo único que el rubio dijo en cuanto se vio descubierto-… ni se te ocurra.. Parar ahora John…

Lejos de conseguir que el sonrojo y la vergüenza de John disminuyeran las palabras del rubio no hicieron mas que lo contrario aumentando mas su vergüenza cuando el moreno reparo en el pequeño detalle de que su amigo estaba en las mismas condiciones que el. Egbert se mordió el labio mirando a Dave de arriba abajo, esto era lo mas vergonzoso que había hecho nunca pero podía jurar por Nicolas Cage que también era lo mas excitante que había visto nunca.

Ninguno de los dos necesito que el otro dijera nada para volver a lo que estaban haciendo antes de esa pequeña escena pero esta vez ninguno aparto la mirada de la pantalla. Ahora no contenían sus gemidos si no que dejaban que el otro los oyera, pronunciaban de cuando el cuando el nombre del contrario esperando provocar una reacción mas intensa e imaginando como se sentiría tenerse de verdad el uno al otro en ese momento.

No paso demasiado tiempo cuando ambos estaban cerca de su limite. John había pasado a juguetear con su entrada a petición de Dave , tenia que admitir que eso se sentía muchísimo mejor de lo que hubiera imaginado pero eso provoco que llegase mucho antes que el rubio a su limite. El moreno intento contenerse para aguantar un poco mas pero el llamado del otro le hizo alzar la mirada justo a tiempo de ver como retiraba las gafas de su cara y las dejaba a un lado mirándole fijamente. Gracias a ese gesto John tenia clara una cosa, se había enamorado de esos ojos y esa mirada intensa fue suficiente para provocar que llegara al final gimiendo el nombre del otro con algo mas de fuerza.

Por su parte la visión de John terminando en su mano y el sonido de sus gemidos justo al final fue suficiente para que Dave también terminara gimiendo igualmente el nombre contrario. Unos instantes después lo único que se oía a través de los cascos eran las respiraciones cansadas de ambos, aun sin recuperarse del orgasmo miraron la pantalla encontrándose ambos en la misma situación. Ahora que habían terminado y el calor del momento se había disipado se sentían un tanto avergonzados por lo que acababa de pasar pero no tardaron en dejar asomar una sonrisa en sus labios.

-Esto… - comenzó John algo sonrojado sin saber muy bien como decirlo- ¿Cuenta como declaración?

Dave no pudo evitar echar la cabeza hacia atrás riendo, esa era una de las cosas que mas le gustaba de John, aunque fuera un despistado era mas que obvio que eso era parte de su encanto.

-Mas o menos- acepto mirándole con una sonrisa de lado- pero creo que puede mejorarlo. John, te…

-¡Yo Lil bro!

John observo como  la expresión de Dave cambiaba a una que no sabia muy bien si era de terror, sorpresa, enfado o una mezcla de las tres. Mientras el rubio no sabia donde meterse ¿tenia que entrar su hermano precisamente ahora? La mirada de los dos Strider estaba posada en el otro sin decir una palabra, John Temio haber provocado una pelea entre ambos hermanos.

-¿¡No puedes avisar antes de entrar!?- acabo por gritar Dave mientras ladeaba la pantalla para que el mayor no pudiese ver nada. Por un momento la mirada de Bro se detuvo en el menor examinándole mas detenidamente, alzo una ceja mientras una sonrisa se dibujaba en su rostro, ahora lo entendía todo- ¿¡De que te ríes!?

-Vamos Young man, no tienes que avergonzarte de esto- dijo acercándose y revolviéndole el pelo al menor- masturbarse es algo natural, solo me decepciona que no me hayas pedido ayuda.

A través de los cascos John podía oír claramente los gritos histéricos de Dave así que decidió que había sido suficiente conversación por hoy. Se aseguro de apagar bien tanto la cámara como el micrófono para no oír nada mas, estaba bastante seguro de que a su amigo no le gustaría que escucharse su discusión.

Después de lo que había pasado estaba casi seguro de lo que Dave pretendía decirle pero para su desgracia no había logrado terminar la frase antes de que Bro entrase así que esta vez seria su turno de dar el primer paso. Abrió Pesterchum dejando un mensaje para el rubio.

-- ectoBiologo [EB] empezó a molestar a turntechGlorioso [TG] a las 23: 00 --

EG: Bueno supongo que aun tenemos algo que decir.
EG: Mas bien yo tengo algo que decirte a ti
EG: Mierda esto no es tan fácil como en las películas
EG: De todas formas seguro que ya lo sabes pero…
EG: Me gustas mucho Dave.


FIN

miércoles, 5 de diciembre de 2012

En el Mt.Silver (GoldxRed)


En el Mt. Silver

Rocas, nieve, rocas, nieve, ¿es que no había otra cosa en esa montaña? No es que le hiciese ascos a la nieve, de hecho se lo solía pasar bastante bien cuando nevaba, pero estar tan rodeado por absolutamente todos los lados de ella le agobiaba. No le gustaba el blanco.

Alzo la mirada encontrándose con que aún le faltaba bastante tramo por recorrer hasta llegar al “hogar” de su maestro. A su espalda Pichu se escondía entre sus ropas para no perder el calor, sonrió al pokemon y siguió su camino lo más rápido que podía, el mismo se estaba quedando helado.

Mientras subía y rodeado de toda esa nieve volvió a preguntarse por qué había sentido ese impulso de ir a visitar a Red. Hablaba con él a menudo por el pokegear, que era colgado por Green, por lo que seguramente estaría con el castaño.

Se detuvo un instante mirando fijamente la cima de la montaña, Pichu se dio cuenta de esto y salió de entre sus ropas llamando suavemente a su entrenador que parecía perdido en sus pensamientos. Últimamente Gold se quedaba mucho tiempo pensativo acariciando a sus pokemon como si de un autómata se tratase, por lo que el pequeño pokemon estaba ya más que preocupado.

El sonido de un desprendimiento cerca de  donde se encontraban le saco de sus pensamientos, miro en la dirección de donde provenía el sonido y  a lo lejos le pareció ver una mancha roja destacar entre tanta nieve. Algo hizo clic en su mente y se dirigió lo más deprisa que pudo hacia el lugar.

No tardó demasiado en llegar al lugar donde había divisado la mancha roja, cuando llego un montículo de nieve le esperaba, había empezado a anochecer por lo que tenía que darse prisa si había alguien bajo toda esa nieve.

-¿Hay alguien ahí?- pregunto al aire- me ha parecido ver caer a alguien, ¡si hay una persona enterrada que diga algo!

Se quedó quieto esperando durante unos segundos, luego se dio cuenta de que era una idea estúpida esperar a que le contestasen por lo que empezó a escavar. La nieve fría le congelaba las manos, se arrepintió de no haber venido mas abrigado.

Al final después de congelarse las manos durante un rato decidió que lo más útil seria sacar a Explotaro y que derritiese la nieve que estaba cerca. Mientras el pokemon se acercaba derritiéndolo todo pudo divisar una chaqueta roja con mangas blancas.

Abrió los ojos y se apresuró a apartar la nieve, no tarea en desenterrar por completo al maestro pokemon que parecía estar… ¿dormido?

Gold sintió una gota resbalar por su sien, Red dormía tranquilamente, probablemente no se habría enterado ni de la caída.

-Maestro Red- llamo- ¿está bien?

Con tranquilidad y somnolencia el moreno empezó a abrir los ojos teniendo que entornarlos para reconocer a la persona que estaba allí, estaba demasiado oscuro y apenas podía reconocerle. Por su parte el criador respiro tranquilo, al parecer no le había pasado nada malo.

-¿Gold?- llamo no muy seguro de que fuese el-¿eres tú?

-Claro que soy yo – dijo un poco confundido- ¿no me…? – No termino la frase pues callo en la cuenta de que estaba oscuro- oh cierto, es de noche y no puede ver bien maestro Red.

Casi se había olvidado de lo poco que veía Red en la oscuridad, era algo que había aprendido durante el tiempo que estuvo entrenando con él, cuando durante un tiempo tuvo que hacerle de guía por las noches.

-No te esperaba por aquí- dijo el de pueblo paleta levantándose como si nada- creo que me he quedado dormido.

“Y te has caído de un precipicio pero de eso pareces no haberte enterado” pensó el criador levantándose también. Una vez de pie pudo apreciar que no era el único que había crecido, a pesar de la oscuridad pudo ver a un Red más adulto a su lado. No podía dejar de mirarle, pero salió de sus pensamientos cuando noto la mano del maestro en su mejilla sonriéndole. Gold tuvo que agradecer que estuviese oscuro o habría visto el sonrojo en su cara.

-Sera mejor que vayamos dentro, estas helado.

El moreno le había hablado con la mayor naturalidad del mundo lo que descolocaba algo al criador, sabía que el mayor no era idiota y a veces le molestaba un poco que se hiciese el ignorante.

Guardo a Explotaro en su pokeball y acomodo mejor a Pichu entre sus ropas antes de seguir a Red montaña arriba, el tiempo había empeorado y parecía que en cualquier momento podría desatarse una tormenta. A pesar de no ver prácticamente nada en la oscuridad Red se manejaba muchísimo mejor que el menor en la montaña, no en vano llevaba casi seis años viviendo allí.

Una vez llegaron a la cueva que se había convertido en la casa del entrenador mayor un Pikachu salió corriendo hasta los brazos de su entrenador lleno luego a saludar al pequeño Pichu.

-Le echabas de menos ¿verdad Pika?-Afirmo el mayor girándose luego a Gold quien ya había entrado y se había acomodado. “este chico no necesita invitaciones para nada” pensó divertido.

Por su parte Gold estaba tratando de calmarse, tener al mayor tan pegado todo el tiempo le había puesto nervioso, pero se puso aún más cuando el moreno se sentó a su lado apoyándose en él.
-¿Pasa algo?- inquirió- normalmente no eres tan callado.

Red estaba algo preocupado, Gold era un torbellino al que costaba parar y hoy apenas parecía estar concentrado en lo que estaba haciendo.

El criador miro hacia otro lado suspirando, quizás había llegado la hora de decírselo, pero tenía un poco de miedo, ¿y si no salía bien? Chris ya le había advertido que era peligroso lo que iba a hacer, que primero debería aclararse a sí mismo y luego decidir qué hacer.

Oculto los ojos dorados bajo sus parpados durante unos segundos antes de abrirlos y mirar fijamente a los rojos del mayor.

-Creo que... hay algo que tengo que decirte.

-Adelante- la ausencia del usted o del “maestro” le dio a entender que la conversación que estaban a punto de sostener era importante- te escucho.

-Te quiero – soltó de golpe- pero también quiero a Silver.

Ambos se quedaron callados durante un momento después de eso, por una parte Gold se sentía aliviado de haberlo dicho de una vez, pero estaba nervioso por la respuesta que le daría. Red en cambio estaba tranquilo, no era como si no supiese eso. Sonrió retirando la gorra de la cabeza del menor para poder revolverle el pelo.
-No veo nada de malo en eso- dijo con total calma y una enorme sonrisa- te conozco y sé que me quieres de la misma forma que yo a ti, pero una relación entre nosotros no funcionaria, tu lugar está al lado de Silver igual que el mío está al lado de Green.

Puede que en el fondo Gold supiese que eso era verdad pero en ese momento le dolía escuchar algo así, agacho la cabeza sin atreverse a mirarle a los ojos. Pensó por un momento como seria su vida si tuviese una relación con Red, probablemente Silver se iría con Green y ese solo pensamiento le hizo arder en ira.

Red tenía razón, en realidad amaba a Silver, aunque el maestro pokemon fuese una persona muy importante para él, no podía dejar de lado al pelirrojo. Elegir a uno significaba renunciar al otro… una idea cruzo por su mente, levanto de golpe la cabeza dispuesto a hablar pero los labios del oji rojo le callaron.

-Se lo que estás pensando- dijo separándose de él y acariciándole la mejilla- no estoy en contra, pero ten muy presente esto Gold, cuando salgas de aquí esto será como si nunca hubiese pasado. Silver no lo sabrá, Green tampoco… será nuestro secreto, pero nunca volverá a repetirse.

Las miradas de ambos se cruzaron en un pacto de mutuo silencio, ninguno diría nada pero ambos conservarían el recuerdo de aquella noche juntos en la cima del Monte Silver.

FIN


Mentiras (GoldxSilver)


Mentiras

Cada uno estaba sentado a un lado de la estrecha cama, muy ocupados en colocar sus ropas en el lugar correspondiente de su cuerpo, como para hablar.

Otra vez habia vuelto a suceder, un ciclo que no tenía fin. Siempre sucedía lo mismo, se encontraban en un punto acordado para hablar y acababan en esa situación. Hablar, una tapadera para satisfacer sus más primarios recuerdos, para alejar su mente de esa realidad que les atormentaba.

Ambos tenían clara la situación, no sentían nada el uno por el otro, esto era solo una forma de evadirse a de la realidad. Por eso sus besos no valían nada, sus caricias, eran como soplos del viento invernal.

Nunca pensaban el uno en el otro en esos encuentros, sus mentes estaban con personas muy diferentes, personas que habían encontrado la felicidad el uno con el otro dejando a los dos jóvenes sin posibilidad ninguna.

Como podía un chico hiperactivo, inquieto y alocado, que no se tomaba nada en serio, competir con la seriedad, protección y madurez del líder de gimnasio. Y como podía el joven serio, retraído y temeroso apartar la brillante sonrisa del maestro pokemon.

No, ellos no tenían el lugar que deseaban dentro del corazón de aquellos a los que amaban, por eso recurrían al otro, al que sabía cómo era sentir un cuchillo traspasarles el corazón cuando los veían juntos. Se consolaban con sus propios problemas.

Pero disimulaban, mentían delante de los demás, con ellos no había problemas, solo la rivalidad que siempre habían tenido. Se estaban volviendo unos profesionales de la mentira, pronto incluso ellos podrían caer en su propia trampa.

Las miradas de ambos se encontraron, oro contra plata, gris contra dorado, una batalla en la que estaban implicados los sentimientos de los dos. Aquella vez sería la última que hiciese eso, a partir de ahora, ya no habría más encuentros sexuales por despecho entre ellos.

Gold se puso a su lado con una sonrisa y cogiéndole la mano tirando del hasta la puerta de la habitación de hotel en la que estaban, antes de cruzarla ambos miraron esa habitación que había visto caer las lágrimas de ambos, escuchar sus gritos de frustración y las maldiciones contra los dos entrenadores mayores, pero ahora, esta habitación que había sido testigo mudo de todo su sufrimiento, vería con alegría como de allí, no salían dos corazones rotos que buscaban la paz, si no a dos jóvenes que buscaban curar sus heridas con el otro.

Ambas manos juntas sobre el picaporte cerraron la puerta, de aquel edificio ahora salía una vida nueva, con nuevas esperanzas y sueños. Se comprendían el uno al otro a pesar de sus diferencias, y juntos lograrían que esa falsa felicidad que aparentaban se convirtiese en una realidad.

FIN

Excusas (RedxGreen)


ESCUSAS

Intento levantarse pero se vio obligado a volver a la cama cuando toda la habitación empezó a dar vueltas. No había querido admitirlo hace unos días, pero los síntomas y la imposibilidad de salir de la cama no le dejaban opción. Ahora era oficial, estaba enfermo.

Aborrecía con toda su alma estar enfermo, permanecer en la cama sin hacer nada, esperando solo a que los virus de su cuerpo decidiesen que ya le habían torturado lo suficiente y le dejasen en paz, era algo que le superaba.

Dejo el termómetro que le había confirmado su alta temperatura y se dirigió a su cuarto, lo mejor seria descansar un rato y así seguramente se despertaría mejor.  Eevee corrió hasta la cama y se subió en ella dándole a entender que  le acompañaría. Sonrió abriendo la cama y preparándose para meterse dentro junto con el pequeño pokemon, el cual se acurruco a su lado bajo las mantas dejando solo a la vista su cola.

Fuera del gimnasio una figura observaba sonriente el edificio avanzando a paso ágil. Su visita seria una gran sorpresa para el líder de gimnasio. Alargo la mano colocándose la gorra y acariciando de paso al Pikachu que iba en su hombro.

Red avanzaba contento de que el acceso al MT. Silver estuviese cerrado por unos días, así podía ir a hacerle una visita a Green. No tuvo problema para entrar dentro del único área habitable del gimnasio, dedicada al líder del mismo y oculta en algún lugar de las paredes del gimnasio, pues hacia tiempo que el castaño le había dado una copia de la llave.

Recorrió toda la casa y el gimnasio extrañado de no encontrarle. Había recorrido ya incluso el  despacho donde solía trabajar en todo el papeleo que le daban a los lideres de gimnasio, pero no estaba ni ahí.

Cuando hubo revisado todas las habitaciones se dirigió a la única en la que podía estar, si se encontraba en casa, que era su habitación.

Asomo la cabeza dentro del oscuro cuarto reconociendo un bulto sobre la cama, sonrió, con el silencio que había en la casa debía haberse imaginado antes que estaba ahí. Pika le tiro del cuello de la chaqueta cuando distinguió la cola de Eevee saliendo de entre las sabanas al lado de la cara de Green.

Una idea cruzo por la mente del entrenador y del pokemon. Con cuidado y andando muy despacito se dirigieron hacia la cama. Cuando estaban casi sobre ella, ambos volvieron a mirarse sonriendo, cogieron algo de impulso y se lanzaron encima de los otros.

Por su parte Green estaba quedándose dormido, en tal estado de sopor estaba que ni siquiera había notado la luz que se colaba por su puerta. El salto de Red y Pika sobre ellos les sorprendió tanto que si no hubiesen tenido algo encima los dos hubiesen llegado hasta el techo.

Por puro impulso cogió uno de los libros que tenía al borde de la cama y lo levanto amenazante, pero la visión de una gorra roja entre las sombras le hizo detenerse antes de asestar el golpe. Aún estaba más dormido que despierto, así que no sabía muy bien si estaba soñando o no.

-Re… ¿Red?- pregunto un poco confuso.

-No, soy un pokemon salvaje- dijo levantando la cabeza de las mantas y siendo imitado por Pika. La postura de Green con el libro en alto y la posición de ataque de Eevee les confirmaron que habían conseguido lo que querían. Asustarles.

El líder rodo los ojos y volvió a tumbarse en la cama dejando el libro a un lado, con un par de caricias consiguió que Eevee también se calmase y volviese a su lado, se aseguraría de que se ambos pagaran caro ese susto.

-Eres un idiota Red- dijo aun sintiendo el corazón acelerado por el susto- la próxima vez no te libraras de un golpe.

-Bueno, entonces tendré que esquivarlo- gateo por la cama y se tumbó sobre el menor apoyando la cabeza en su hombro viendo como Pika hacia lo mismo con el pequeño pokemon marrón y le mordía la oreja- ¿Qué haces a estas horas en la cama?

-Intentaba descansar- aunque con el ahí ya sería imposible- hasta que has llegado tu- Ladeo la cabeza depositando un beso en la mejilla de Red- ¿y tú?, ¿no deberías estar en tu casa-cueva?

El contacto de los labios de Green le hizo notar que algo no iba bien, se incorporó tocando las mejillas del líder. Conocía muy bien la temperatura que solía tener y esta era claramente elevada, lo cual solo podía querer decir una cosa.

-Green… - poso sus labios sobre la frente del otro confirmando sus sospechas- … ¡Tienes fiebre!

-Precisamente por eso te he dicho que estaba descansando – quiso decir algo más, pero un arranque de tos se lo impidió.

-¿¡Que has hecho para ponerte enfermo!?- inquirió sentándose a su lado en la cama- luego me dices a mí que me pasara esto por estar en la montaña, ni yo me he puesto así de mal.

-He estado haciendo lo de siempre.

Aunque seguramente la culpa de su estado la tuviese la tormenta que le cayó encima a él y sus pokemon mientras estaban entrenando en el  Bosque Verde, pero eso era algo que no le diría a Red, seguramente se pondría demasiado pesado con ello.

-¡Eres un idiota!- estaba enfadado, no le gustaba que el castaño cuidase tan poco su salud- seguro que te has estado esforzando demasiado y no te has cuidado nada. Siempre con el papeleo y entrenando.

-Ya te he dicho que no es nada- volvió a reiterar apartando las manos, ya calientes, de sus mejillas- además, pasara pronto.

- Da igual, yo te cuidare mientras estés enfermo –dijo levantándose de la cama y saliendo de la habitación rumbo a la cocina.

Desde la cama Green suspiro, en un principio no tenía pensado seguirle, pero cuando empezó a oír algunos ruidos extraños en la cocina decidió que lo mejor sería vigilarle. Salió de la cama con cuidado de no despertar a los pokemon, que ya se habían dormido.

El contacto del frio suelo con sus pies le trajo un gran alivio,  por ello opto por dejar las zapatillas a un lado y encaminarse a la cocina.

Por su parte Red estaba inclinado sobre su mochila buscando alguna de las hierbas medicinales que siempre llevaba encima para casos como este. Busco un cazo donde poder poner agua a hervir, con un poco de suerte Green tendría miel y podría hacerle una infusión que, al menos,  haría que su garganta mejorase.

Dejo el agua sobre el fuego hasta que hirviese y rebusco en la nevera algo con lo que hacer una sopa o algo ligero que darle al otro para comer, conociéndole no habría probado bocado alguno, luego el desastre era él.  Desde la puerta de la cocina una mirada verde seguía cada uno de sus movimientos.

-¿Qué estás haciendo?- inquirió el líder de gimnasio.

-Eso mismo debería preguntarte yo – se giró mirándole con los brazos cruzados- ¿Qué haces fuera de la cama y descalzo?

Red parecía una autentica madre en ese momento, incluso le pareció haber visto a su propia hermana en el lugar del maestro, la fiebre le estaba afectando.

-Yo he preguntado primero.

-Prepararte algo de comer, ¡ahora vete a la cama!

Se le quedo mirando un momento antes de girar sobre sí mismo y abandonar la cocina volviendo de nuevo al cuarto donde Eevee y Pika se encontraban jugando. Volvió a meterse en la cama y como por arte de magia los pokemon parecieron caer en un profundo sueño, pero él no podía dormirse, a pesar del dolor de cabeza y el malestar general se sentía intranquilo dejando a Red solo en la cocina.

Al parecer aun no era su hora de dormir pues el maestro no tardo en entrar con una bandeja en las manos. Se sentó en la cama, con cuidado de no despertar a los pokemon, recibiendo en su regazo la bandeja. Tenía que admitir que no era el mejunje de color extraño que esperaba.

-Tomate primero esto- indico señalando a la taza- está algo malo así que el sabor de la sopa lo compensara.
Red se sentó a su lado para vigilar que no dejase nada en el plato y se bebiese todo el líquido, sabia lo testarudo y orgulloso que podía ser Green, pero esa situación no era para ser orgulloso, su salud era más importante.

Sin ninguna protesta, por suerte para el luchador, no tardo en empezar a beber el líquido que le había dado, al principio con cara de asco pero luego se lo acabo bebiendo de un trago. A Red le parecía graciosa esa escena, a pesar de lo maduro que demostraba ser el menor seguía teniendo 16 años y como tal aun tenía varias costumbres infantiles que le divertía descubrir.

De vez en cuando Green desviaba la mirada hacia el moreno, pero inmediatamente volvía a su plato, como si le avergonzase que le viese comer de esa forma. Ese gesto y el sonrojo febril de sus mejillas le hayan ver completamente tierno.

No tardó mucho en terminar la comida que Red le había traído y antes de poder protestar el mayor ya estaba en su cama abrazándole por la cintura.

-¿sabes? –Pregunto el maestro- aunque no me gusta que estés enfermo no puedo quejarme demasiado.

-¿A si?, ¿y eso por qué?

-Porque mientras estés enfermo tengo una excusa para no volver a la montaña aunque reabran el paso y quedarme contigo.

Lo último se lo dijo con una sonrisa que fue correspondida con la del entrenador. Green se pegó todo lo que pudo al cuerpo de Red y apoyo su cabeza en el hombro de este. Puede que después de todo no estuviese tan mal estar enfermo de vez en cuando.

FIN

Palabras por cumplir (RedxGreen)


Palabras por cumplir

La cara le ardía, tenía los ojos llorosos, apenas podía respirar por la nariz y los escalofríos eran constantes. Por poco que le gustase la situación Red tenía que admitir lo que era claro: se había puesto enfermo.
Siempre había odiado ponerse enfermo. Su madre no le dejaba salir de casa, no podía hacer nada que no fuese estar en la cama mirando las musarañas y aunque ahora su madre no estaba con él era como si lo estuviese pues cierto líder de gimnasio se estaba comportando como una.

-Green, estoy bien de verdad.

-no- respondió tajante el castaño- tienes fiebre, estas enfermo.

Red no hacia más que observar cómo se movía de un lado a otro inquieto buscando esto o lo otro. Hacia un par de horas que Green había llegado para visitarle y en cuanto le había notado así le había hecho ponerse ropa de abrigo, la cual nunca usaba, y meterse al saco.

-Te he dicho mil veces que esto pasaría, si me hicieses caso y bajases de esta montaña no te habría pasado esto.

Por más que Red intentase interrumpirle el monologo del castaño no se acababa nunca, se auto respondía todas las preguntas que hacía. El moreno no tuvo más opción que dejarle hacer lo que quisiese, después de todo sabía que Green solo se preocupaba por él y que no lo hacía con intención de molestarle.

-Green ¿puedes parar un momento? Pareces mi madre- en el fondo le hacía gracia, se comportaba como su madre pero cuando se lo decía se enfadaba.

-¡NO SOY TU MADRE!- dijo histérico, encima de que se preocupaba pro él se atrevia a decirle eso- ¡si vuelves a decir algo asi me ire y te dejare morir de frio aquí arriba!

-se que no lo harias- contesto el entrenador con una sonrisa, le conocía demasiado bien- me queires demasiado como para hacer eso.

La cara del líder empezó a ponerse roja como un tomate, Red sabia muy bien la situación en la que ambos estaban. Podia notarse lo que sentían a miles de kilómetros pero ninguno de los dos lo admitiría por las buenas, aunque cuando estaban solos la cosa cambiaba.

-Ca.. cállate idiota! Y deja de hablar!

Red sonrio, a pesar de lo mandon y el complejo de madre que podía tener le gustaba que Green le cuidara. Se preocupaba por el mas que nadie y podía decir orgulloso que era el único con el que se comportaba asi.
Siguio observando al castaño preparar el te, habia insistido en que se tomara algo caliente y por supuesto no habia dado pie a rechazar la oferta. Se tumbo en la cama esperando a que el otro acabase.

-Red- el nombrado giro la cabeza para mirarle. De pronto se habia puesto serio y eso era algo que no le gustaba- Deberias buscar otro sitio para que los entrenadores te reten.

-Este es un buen lugar- dijo sabiendo lo que venia a continuación, ¿Cuántas veces habían tendido esta discursion?- es difícil venir aquí y los guardias no te dejan acceder a la ruta a menos que tengas las medallas de Kanto y Johto es el lugar perfecto.

-¿Y que pasa contigo?- un tinte de preocupación cubria su voz- ¿Qué pasa con tu salud? Mírate, estas enfermo ¿Qué habrias echo si yo no hubiese venido?

-Esperar a que se pasase- le sonrio restándole importancia al asunto- estoy bien aquí, no tengo intención de dejar este lugar…. Al menos de momento.

El castaño no respondio, solo se mordio el labio, gesto que no paso desapercibido para Red quien solo miro fijamente sus piernas. Green no lo entendia, el habia conseguido ser un maestro pokemon, el mas fuerte de todos los entrenadores, habia rechazado el puesto de líder que el ocupaba y además el de campeón, podía tener todo lo que quisiese, entonces ¿Por qué no lo quería?

La mano fría del moreno sobre su mejilla le llamo la atención, alzo la mirada cruzándose asi verde y rojo. La sonrisa del moreno le hizo relajarse, Red sabia lo que estaba pasando por la cabeza del otro, pero no quería que pensase mas en ello. El entrenador acerco su rostro al del otro dejando sus labios a pocos centímetros.

-Deja de pensar, no vuelvo porque no quiera. Aun tengo que hacerme mas fuerte y tengo mucho camino por recorrer y es un camino que tengo que hacer solo – hizo una pausa juntando los labios con lso del castaño impidiéndole hablar- pero lo único que podría hacerme cambiar de opinión ante esto eres tu, asi que no me lo pongas mas difícil.

Le sonrio separándose ante el sonrrojo que habia aparecido en la cara del otro, se le hacia tan tierno cuando estaba asi. Green no dijo nada, solo apoyo la cabeza en el hombro del otro.

-Solo te pido que te cuides, no te pido nada mas.

Mentira, le pedia que estuviese con el, que cumpliese todas esas palabras bonita que le susurraba al oído. Pero el no podía hacer nada solo seguir con su vida y esperar sus espontaneas visitas. Puede que no soportase esta situación durante mucho tiempo, pero de momento lo haría.

Fin